Su debilidad

Ni por toreros ni amor: el llanto de Rocío Jurado siempre fue por una mujer

La chipionera vivió una época feliz y llena de éxito que, sin embargo, se vio empañada muchas veces por las idas y vueltas de su gran amor.
sábado, 3 de julio de 2021 · 03:00

En los últimos años de Rocío Jurado, si hubo un hombre que la conoció lo suficiente para saber alguno de sus secretos, ese fue el diseñador colombiano, Carlos Arturo Zapata. Entre él y la chipionera, no hubo nunca ningún charco que los separase y, desde el primer momento en que se conocieron, el flechazo fue inmediato. “Yo estaba con una amiga en el Hotel Intercontinental de Cali y me dijo vamos a saludar al matador. Subimos a la suite de Ortega Cano y allí estaba ella” recordó hace dos años, el modisto para el medio, “La Razón”.

El vestido de boda de Rocío Jurado con José Ortega Cano fue hecho por el diseñador colombiano.

Enseguida (y en las propias palabras de Zapata), el “feeling” fue inmediato: la diva estaba a punto de lanzar “Como las alas al viento” y le pidió a Carlos Arturo que le enviara unos bocetos. Con uno en Colombia y la otra en España, la espera se hizo larga. La cantante estaba grabando en aquel entonces, la reversión de la película “La Lola se fue a los puertos”, y su agenda acotada, hizo que el colombiano, casi perdiese las esperanzas.

Sin embargo, como todo lo bueno siempre tarda un poco más en llegar, el llamado de Rocío Jurado sonó finalmente, en el teléfono del diseñador. ¿El pedido? 15 trajes en tan solo un par de semanas. Así fue como inició el vínculo entre la cantante y el modisto, al punto tal de confianza que, Zapata terminó diseñando uno de los trajes más importantes de la chipionera: el de su boda con José Ortega Cano, el 17 de febrero de 1995 en Yerbabuena.

Fotografía de archivo de la diva con el diseñador Carlos Arturo Zapata.

La historia detrás del mismísimo traje, incluso, tiene todo el drama que solo una figura como la de Rocío Jurado, podía tener. Cuando la cantante estaba a punto de probarse el mismo en Cartagena de Indias (porque allí se encontraba toreando su amado), una cornada casi hace que no cuente el final del cuento. Por este motivo, la coplera le pidió a Carlos Arturo Zapata que, le probase el vestido en Madrid y cuando lo vio, lo abrazó y le dijo al oído: “Casi nos quedamos con el vestido hecho”.

Como todo gran confidente, el colombiano llegó a vivir de cerca una época de Rocío Jurado que hoy, se encuentra en boca de toda España: la etapa de juventud y rebeldía de su primogénita, Rocío Carrasco. Zapata afirmó en su momento a “La Razón” que, “la niña” era el ojito derecho de su madre y que le ganaba por el lado sentimental. “La persona por la que más ha llorado Rocío es por su hija. Sufría por lo de Antonio David y por muchas cosas: que se fuera a Argentina nada más cumplir los 18 años, el escándalo de la multa, el embarazo, luego el divorcio, el accidente” aseguró el diseñador.

Rocío Carrasco siempre fue el ojito derecho de Rocío Jurado.

Son muchos los que piensan hoy en día (al igual que Zapata) que, todo el drama entre Rocío Carrasco, Antonio David Flores y sus nietos, Rocío y David, haría sufrir mucho a su abuela. En palabras del admirador de la ídola de masas, culta, inteligente y diva, algo de este estilo, con ella viva, no hubiese sido posible. “Ella era la que unía a la familia, a ese entorno, en base a principios que ella tenía” dijo el colombiano en 2019, como una especie de vaticinio maldito.