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El hombre del corazón de Charlène de Mónaco que su esposo, el Príncipe Alberto, debe soportar

Este sujeto está presente en todos lados e incluso se permite hablar en nombre de la Princesa.
sábado, 24 de julio de 2021 · 06:00

Mientras que el futuro institucional para Charlène de Mónaco es incierto, al menos de cara a los eventos reales que acontecen en el principado, la princesa cuenta con un inusual reemplazo: no, no se trata de Carolina de Mónaco particularmente, sino de un elemento casi inadvertido, pero presente en algunos de los posados familiares de los Grimaldi.

No es la primera vez que aparece, y la última ocasión en la que se dejó mostrar junto a la familia política de Charlène de Mónaco fue durante el concierto de verano auspiciado por la Cruz Roja en el país monegasco: se trata ni más ni menos que del hermano de la exatleta, Gareth Wittstock.

El hermano de Charlène de Mónaco, Gareth, en el concierto de la Cruz Roja junto a su esposa, Alberto y Carolina de Mónaco.

¿Cuál es su función dentro de la vida palaciega y por qué pareciera que su presencia resulta tan imprescindible? Pues la razón para ello, es que según lo expuesto por "Mujer Hoy" este confraterno de Charlène de Mónaco solo tiene un trabajo que realizar a cambio de los beneficios que trae ser el hermano de la princesa consorte: ser su apoyo incondicional y hacerla sentir acompañada en todo momento.

De hecho, parte de las condiciones que han logrado sostener el matrimonio entre el Príncipe Alberto y Charlène de Mónaco hasta ahora, ha sido el permitir la presencia de su hermano favorito de forma permanente, razón por la cual el royal ha tenido que ceder e incluso mantener las mejores relaciones con el sudafricano para no incordiar el frágil temperamento de su esposa. Así que al Wittstock no le ha ido nada mal en su rol como paño de lágrimas, total, este es un escenario mucho más cómodo y prometedor que el haberse quedado en Sudáfrica ejerciendo como informático en comunicaciones. Sin ofender.

Su permanencia en el principado es la razón por la cual Charlène de Mónaco ha podido soportar tantos años fuera de Sudáfrica.

Por supuesto, la estancia por más de una década de este sacrificado hermano está justificada con otras labores asociadas a la imagen de Charlène de Mónaco: trabaja como su mano derecha en la fundación que lleva su nombre y funge como un acompañante usual junto a ella en las variadas actividades con las que se vincula, por tanto no es extraño ver al par de la sudafricana ocupando el lugar que en todo caso debería estar destinado para el Príncipe Alberto.

Cuando se le pregunta a Gareth sobre su presencia en algunos eventos protocolares, que incluso sustituyen la presencia de Charlène de Mónaco, insiste en explicar que su principal motivación es apoyarla en todo cuanto necesite, pero resulta sospechoso que el ingeniero no haya tenido tiempo para visitar a la madre de sus sobrinos Jacques y Gabriella durante su prolongada y forzada estancia en Sudáfrica, producto de su padecimiento clínico que la ha mantenido alejada del principado.

Gareth no solo sustituye a Charlène de Mónaco en algunos eventos reales, también sustituye a Alberto en la agenda de su hermana.

¿No es precisamente este el momento en el que debería estar más cerca de Charlène de Mónaco? Parece que su jurisdicción solo se limita a la Casa Grimaldi y los saraos de alta gama a los que es invitado, solo por ser quien es. Además, no parece incomodarle demasiado la ausencia de la exnadadora del entorno monegasco: su presencia junto a la familia real en algunas capturas recogidas por la prensa local refleja una actitud distendida y cómoda, como si fuera otro príncipe más.

En todo caso, mientras el matrimonio entre el Príncipe Alberto y Charlène de Mónaco siga en pie, este confidente tan particular seguirá disfrutando las bondades que la vida le ofrece en el principado, ya que su confraterna se aseguró de conseguir para él toda la documentación necesaria para permanecer allí residenciado, en un gran piso de lujo y cercano al palacio en caso de que ella lo necesite en cualquier momento. ¡Qué gran vida la que tienen algunos por invalorables minutos de escucha y cercanas charlas motivacionales!