ESCÁNDALO

Revista alemana revela claves del inminente divorcio entre Charlène de Mónaco y el Príncipe Alberto

Es la primera en anunciarlo: entre el Grimaldi y la exatleta, de que va el divorcio, va sin duda alguna.
jueves, 15 de julio de 2021 · 16:59

Ni diagnóstico médicos, ni mensajes empapados de amor y nostalgia por parte de la Princesa Charlène de Mónaco hacia el Príncipe Alberto disipan las dudas. Hace una década que la familia real monegasca se mantiene unida entre conspiraciones y rumores, pero hay una revista alemana que se atreve a confirmarlo primero que nadie: de que habrá separación, la habrá, y esto no debería sorprender a nadie.

Según expone "Vanitatis", se trata de la mundialmente famosa revista "Bunte" que por cierto, mantiene estrecha relación con fuentes dentro del mismo Palacio Grimaldi y se reviste de cierta credibilidad ante los ojos del público. Es por ello que el último abordaje que se hiciera en primera plana sobre la realidad del matrimonio entre Alberto y Charlène de Mónaco se ha tomado tan en serio incluso a nivel internacional.

Sin importar cuanto se profesen el uno al otro, "Bunte" señala que el cariño es diferente al amor y entre Charlène de Mónaco y su esposo amor es lo que faltaría.

Pero ¿cuáles son las razones -o las pruebas- que el rotativo maneja como para apuntar directamente a la hipótesis de que el matrimonio de la pareja va dirigida en picada? Pues una de ellas va en orden cronológico: la primera pista tiene que ver con la última foto de la que se tenga conocimiento, sobre la estadía de Charlène de Mónaco junto a su marido. Esta lleva la fecha del 9 de febrero. De aquí en más, a la exnadadora no se le ha visto en el principado.

El medio alemán asegura que Charlène de Mónaco se encuentra en su natal Sudáfrica desde antes del fallecimiento del Rey Zulú, Goodwill Zuelithini, con quién guardaba una amistad bastante cercana y por supuesto, muchísimo antes de su incursión al rescate de los rinocerontes, campaña con la cual se involucra de alma y corazón. Desde principios de febrero hasta la fecha, solamente dos fotos se han compartido de la princesa con su familia, de las cuales una de ellas que data de la celebración de pascua, ni siquiera se sabe dónde fue tomada.

Mucho antes del funeral del Rey Zulú, Goodwill Zuelithini, ya la Princesa se encontraba en África.

Pero más allá de ello, resulta muy  sospechoso ante los ojos de la prensa que se une a las pesquisas de "Bunte", algunos movimientos manejados por Claude Palmero, un administrador de activos muy cercano al Príncipe Alberto, quién viene realizando algunas gestiones desde noviembre del 2020 y se ratifica que tiene que ver con todos los preparativos legales y logísticos que puedan suscitarse por motivo de divorcio.  
 
Además surgió que el hermano de Charlène de Mónaco, Sean Wittstock, maneja una empresa de bienes raíces que pretende expandirse más allá de Mónaco y Malta -donde radica su sede operativa-, hacia Sudáfrica, cuando antes ni siquiera se asomaba la posibilidad, pues al parecer el negocio y iba muy bien encaminado, sin necesidad de extenderse a un tercer país.

Hay quienes aseguran que Charlène de Mónaco nunca fue feliz, y se mantuvo con Alberto bajo la firma de un contrato para darle un heredero.

Algunos periodistas de medios locales en el país africano aseguran que la madre de los príncipes Jacques y Gabriella, lleva algún tiempo buscando una propiedad que le resulte de su agrado en la localidad de Benoni, donde reside otro de sus hermanos, Gareth y sus padres. Más allá de eso, todo indica que la familia de Charlène de Mónaco intenta salvar y agrander el patrimonio familiar antes de que una inminente separación de la pareja los tome desprevenidos.

Y en el último de los hechos probatorios, se encuentran las presuntas declaraciones de Charlène de Mónaco con sus amigos y allegados en Sudáfrica con los que ha tenido oportunidad de compartir por más tiempo: de acuerdo a los relatos que estas personas han brindado por separado, la exatleta ya se atreve a hablar de planes a futuro, y su deseo de abarcar más actividades en su país natal, algo que nunca había tenido en cuanto a sus funciones en Mónaco.

Charlène de Mónaco deberá en caso de que el divorcio se materialice, pensar en cómo ejercerá como madre a la distancia.

Si todo esto resultara cierto, aún queda la duda de que sucederá con los hijos de la pareja: los pequeños príncipes Jacques y Gabriella cuentan cada uno con 6 años de edad, y resulta evidente que ante un escenario de divorcio, queden bajo la custodia de la Casa Grimaldi, en situación compartida con Charlène de Mónaco, quien deberá planificarse para realizar visitas autorizadas.

Por lo que sigue, es cada vez lo que nos acostumbramos a ver al Príncipe Alberto como un padre soltero, acudiendo a sus obligaciones institucionales en compañía de sus dos vástagos y sin Charlène de Mónaco a su lado. Según "Bunte", todo se trataría de un proceso lento y silencioso que permita que la transición de vida separadas se lleve de la forma más pacífica posible y sin aspavientos. Si es así, están haciendo un gran trabajo, pues aún nos permitimos dudar de ello entendiendo que la Princesa todavía mantiene fuertes sentimientos por su esposo, pero falta que el tiempo descifre si las conjeturas del rotativo alemán coinciden con sus planes de vida.

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