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Lo que sí ocurre entre Charlène de Mónaco y el Príncipe Alberto: infidelidad, tristeza y medias verdades

Mientras más la Princesa quiera ocultarlo, se le notan las costuras.
sábado, 10 de julio de 2021 · 14:52

Cada pareja vive su relación como mejor le parezca, y aunque las advertencias afirman que es sensato no opinar al respecto, cuando se trata de la dupla entre el Príncipe Alberto y Charlène de Mónaco, no sólo es una delicia para los medios sino una situación de dos que siempre deja más preguntas que respuestas.

Recientemente la pareja cumplió 10 años de unión inquebrantable, pero las sombras siempre han acompañado a esta pareja idílica, precisamente por las extrañas bases con las que han cimentado su enlace como familia y como pareja representativa del Principado de Mónaco.

De cara a sus ciudadanos, son una gran familia, pero la historia de los últimos 10 años, tiene ciertos relatos que contar.

Creer que Charlène de Mónaco sólo se ha mantenido ausente por un par de meses de la Casa Grimaldi mientras estuvo liderando una campaña para salvar rinocerontes en Sudáfrica, es no conocer la historia real. En realidad, es más el tiempo lo que el matrimonio pasa separado la mayor parte del tiempo, que los momentos en los que están verdaderamente unidos.

Ni siquiera la llegada al mundo de los hijos de la pareja, los Príncipes Jacques y Gabriella, han logrado cambiar algunos de los hábitos de la madre, especialmente el permanecer apartada en todo lo que es posible de la vida palaciega y sus obligaciones. De allí se asegura que provienen sus roces con las hermanas del Príncipe, Carolina y Estefanía, pero de las dos, las mayores confrontaciones han sido con la primera, quién ha tenido que suplirla en obligaciones que no le corresponden pero no pueden dejarse de lado.

Charlène de Mónaco solamente sonríe cuando está en su país natal.

En la actualidad, Charlène de Mónaco no deja lugar a dudas con respecto a todo lo que extraña a su familia, luego de padecer una severa infección en las vías respiratorias y oídos que le ha impedido su retorno al pequeño principado, pero la verdad es que siempre todo lo que la rodea ha sido un misterio. Sus gestos, así como su lenguaje corporal y otros detalles a la vista, van en franca contraposición con lo que expresa.

Siempre ha defendido el amor que expresa por su esposo, y constantemente afirma que es su pilar y su fuerza en momentos de dificultad, pero ¿Cuántas veces intentó la Princesa huir de Mónaco antes de casarse con su actual compañero tras los incesantes rumores de infidelidad por parte del monegasco? Incluso medios como "Vanity Fair" aseguraron que por un tiempo, la exnadadora tuvo confiscado su pasaporte para evitar futuros intentos de escape.

Siempre apagada, siempre taciturna. Charlène de Mónaco es la "Princesa triste" de Europa.

Hoy por hoy, esos inconvenientes han sido solventados y Charlène de Mónaco puede desplazarse con total libertad hacia dónde mejor le parezca, pero de todos los lugares a los que puede ir, siempre prefiere su país natal, Sudáfrica, donde de acuerdo a lo mencionado por esta revista, pasa la mayor parte del año, con algunas temporadas de excepción en las que junto a sus hijos, se dirige a otros destinos turísticos por largas estadías.

No se sabe por qué razón Alberto de Mónaco tolera las largas ausencias de su esposa Charlène de Mónaco, pero por alguna razón esta fórmula les ha funcionado. Tal parece que en su caso muy particular, las distancias los unen: no es la primera vez que desde su cuenta de Instagram la exatleta revela su amor por el "Royal" en tiernos mensajes que no duda en hacer públicos.

Con Charlène de Mónaco no se sabe si su felicidad es genuina, o solo se siente cómoda en la situación en la que se encuentra.

“Si Alberto I era el Príncipe explorador y el Príncipe Rainiero III el Príncipe constructor, Alberto II es el Príncipe de mi corazón". ¿No será cierto aquello que reza "Dime de qué presumes y te diré de qué careces"? Que cada quien sea libre de interpretar estos amores de la forma que mejor le parezca.