INDIGNANTE

El único gesto que el Rey Juan Carlos tuvo con la Reina Sofía con la intención de sentenciarla

La Emérita jamás pudo imaginar que Don Juan Carlos, no la halagaba, sino que la condenaba.
viernes, 11 de junio de 2021 · 03:30

Cuando el Rey Juan Carlos tenía algo para decir sobre la Reina Sofía, la distancia, parsimonia, desamor y sobre todo sinceridad, estaban presentes en su discurso: "Es mi gran apoyo, es una gran, gran profesional. Se toma su oficio muy en serio.  Doña Sofia nunca olvida que es la Reina”. El periodista José Luis de Villalonga publicó estas declaraciones del Monarca, sin saber que detrás del "halagador" comentario, se encontraba la sentencia que marcaba la vida de su compañera de vida.

Este papel, representativo, siempre detrás de la figura del Rey, fue acatado a rajatabla por la infaltable Reina Sofía. Ante cámaras su apacible media sonrisa podía iluminar los espacios. Siempre recatada, siempre tenía las palabras adecuadas ante la prensa, nunca trastabilleó, nunca vaciló. Pero en la privacidad de "Zarzuela" simplemente vivía una realidad muy distinta.

El Rey Juan Carlos no supo apreciar a su gran compañera de vida, la Reina Sofía.

Esta teoría la ofrece el diario "El Independiente", quien la describe, a razón de lo que deja ver en público, como "una mujer increíblemente tímida, incluso retraída, y muy privada", incapaz de dar un paso en falso, distinguida, pero que impone cierta distancia cuando se está cerca de ella, casi se podría decir que la Reina Sofía puede resultar aún, hermética y poco conversadora.

Si intentamos adentrarnos en los datos históricos de su vida, quizás encontremos los motivos que en su momento edificaron esos aspectos de su personalidad, que periodistas controversiales como Pilar Eyre y Jaime Peñafiel han insistido en resaltar ante los medios con especial ensañamiento.

Cuánto dolor y pesares le trajo a la Reina Sofía el cumplir a cabalidad con las palabras de Don Juan Carlos.

Recordemos que, desde muy temprana edad, la Reina Sofía vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial, su familia atravesó el exilio, tuvo una decepción amorosa con Harald de Noruega -que de haber sido correspondida habría cambiado su historia- y vive hasta hoy los despojos de un matrimonio fallido. ¿Qué otra cosa podría surgir de allí?  

Pero desde la visión de quienes han estudiado la vida de la Reina Sofía, como ha sido el caso de la autora Carmen Gallardo en su último libro, "La Última Reina", si algo sabe hacer la madre del Rey Felipe es administrar sus emociones con las personas correctas. Gallardo afirma que es muy familiar en el resguardo de la privacidad, ríe mucho, como nunca se le vería en público. No en vano es la abuela favorita de los chicos Urdangarin y Marichalar y Borbón, y no podría ser más unida a sus hermanos, el Rey Constantino e Irene de Grecia, pero sufre su ausencia forzada de las vidas de sus nietas Leonor y Sofía.

Los crasos errores del exsoberano despojaron a la Reina Sofía de la cercanía y el amor de sus nietas Leonor y Sofía. (Foto cortesía: (Bekia)

Otros de sus aspectos más remarcables y que la acusan de tener un "doble rasero" es su ambición y determinación. Para ella, por encima de cualquier razón emotiva, ser Reina es su razón de vida. Sin estas aptitudes, la Reina Sofía no habría sobrevivido 59 años de un matrimonio tan desastroso como el que tuvo al lado del Rey Juan Carlos, ¿de qué otra forma hubiera podido lograrlo?

Los únicos momentos en los que la Reina Sofia abandona su rol de Monarca es cuando va a la cama y, entre nos, algunas dudas tenemos al respecto. Ella no dejará de serlo, aunque, administrativamente hablando, sea ahora la Reina Letizia quien lleve las riendas de la Institución.

Hasta su último respiro, la Reina Sofía no dejará de ejercer. Es lo único que le queda y por lo que vive.

Para la Reina Sofía, nacer y ser criada para gobernar va más allá de su propia existencia y, aunque no tenga casi compromisos profesionales y sea la gran desplazada del reinado de su hijo Felipe, sus acciones voluntarias hablan por ella. Puede tener mil y un defectos, mil y un formas de ver la vida pero un aspecto se mantiene infranqueable. Su lealtad hacia la Corona, es la posición que defenderá hasta el último de sus días.