NO PODRÁS CREERLO

La mujer de ultra derecha que logró bailar un vals con Joaquín Sabina contra todos los pronósticos

El filósofo español está lleno de anécdotas pero esta es una de esas que parecen mentira.
sábado, 8 de mayo de 2021 · 04:00

Los artistas consagrados deben lidiar con las partes oscuras del reconocimiento y la fama internacional pero a la vez cuentan con la posibilidad de disfrutar de algunas licencias, cosa que algunos colegas con menos renombre no podrían hacer jamás. Joaquín Sabina sin lugar a dudas pertenece a la categoría de “grande” y consecuentemente también a la de haberse beneficiado por su nombre (aunque las oportunidades han sido contadas con la mano). Ya sabemos que lo de él no es la mera interpretación de música romántica sino más bien el compromiso con el mundo mediante su arte y es por eso que lo que les contamos a continuación llama un poco la atención.

Joaquín Sabina durante toda su vida se ha jactado de coincidir ideológicamente con los partidos de izquierda de su país y eso es algo que ha sostenido con su pasado de militancia y que luego fue mutando de la acción propiamente dicha a la palabra como poeta. Sin embargo algunos detractores de su vida personal aseguran que su cercanía con la izquierda no sería tal y sostienen su argumento con un evento específico: el día en que coincidió y hasta accedió a bailar con Esperanza Aguirre, así es, la expresidenta del PP de la Comunidad de Madrid.

Quizás esta anécdota resulta todo un descubrimiento para muchos lectores pero el artista jamás lo ha negado ni la política tampoco, de hecho cuando ambos han tenido la oportunidad de hacer referencia al tema han brindado detalles. En el año 2015 Sabina fue entrevistado por Ikañi López Roldán en “La Sexta Noche”, justo cuando Esperanza estaba postulándose a la alcaldía de Madrid y allí dejó en claro que la mujer le caía bien porque siempre había recibido excelente trato de su parte, a pesar de las diferencias ideológicas obvias que los separan. En adjunto puede apreciarse un fragmento de ese encuentro en el que además el intérprete de “Calle Melancolía” celebraba que la cultura atravesara el partidismo político.

Si avanzamos un poco en el tiempo nos encontraremos con otro material audiovisual interesante pero esta vez en el que Esperanza Aguirre hace mención al tema en el contexto de la serie documental que se ha hecho para reivindicar la obra de Joaquín Sabina. Allí la exsenadora rememoraba el episodio del baile que según “su amigo” tuvo lugar porque cada vez que ella lo ve entona las estrofas de “Y nos dieron las diez”, lo invita a bailar y él como buen caballero no puede ser descortés.

Enmarcamos este relato en un sutil “atrevimiento” de ambas partes y lo incluimos en las licencias que se les otorgan a ciertos artistas porque la opinión pública jamás condenó este suceso como un acto de traición a los partidos de uno u otro, pese a que en las bases del PP no hubieran visto con buenos ojos semejante acercamiento. De hecho Joaquín Sabina reconoce que más allá de su estima con Aguirre, él no es alguien bienvenido en el mencionado espacio político y seguramente tampoco es un cariño que quiera ganarse.

“No cambio Madrid y la Comunidad de Madrid por nada del mundo” dijo alguna vez Joaquín Sabina y esa frase sin dudas puede sonar incoherente si la analizamos solamente desde la perspectiva ideológica a la que dice pertenecer. Sin embargo luego recordamos que su obra representa un valor cultural que lo excede a él como persona y que sus canciones han sido la banda sonora de generaciones completas de madrileños y entonces el enjuiciamiento queda fuera de lugar. Quizás lo del filósofo español se trate de un caso paradigmático de superación de barreras en pos de puntos en común y de diálogo (algo que parece no existir en la política) que bien podría ser imitado en lugar de juzgado.

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