DEVASTADOR

La Reina Máxima de Holanda no pudo más y se quebró ante su pueblo en plena transmisión nacional

Comienza a preocupar el estado psicológico de la Soberana.
viernes, 7 de mayo de 2021 · 12:02

Máxima de Holanda ha tenido días mejores. Cada vez más le cuesta sobreponerse ante circunstancias que comienzan a sobrepasarla: una crisis de popularidad que amenaza la estabilidad de la Corona en Países Bajos la ha derrumbado, pero enterarse del fallecimiento de su único tío materno en Buenos Aires, Argentina a causa del coronavirus, fue la estocada maestra a su estado de ánimo.

La Soberana no tuvo forma de acompañar a su familia en un momento tan difícil y doloroso. El mayor de sus pesares fue no poder acompañar y contener a su madre, María del Carmen Cerrutti, pero quizás el sufrir de forma aislada, desde otras latitudes y sin sus consanguíneos fue la peor de las pruebas que debió atravesar.

No es la primera vez que el luto atraviesa la vida de Máxima de Holanda.

Pero Máxima de Holanda no es tan solo argentina de nacimiento, sino neerlandesa por amor y convicción pero ante todo lo demás, es la Soberana de todo un país y esto no puede permitirse olvidarlo. Es por ello que recientemente debió recomponerse para hacer su última aparición pública en un día del recuerdo que ensombrece al país naranja.

El Día de la Liberación se celebra en Países Bajos cada 4 de mayo para conmemorar el abandono de la ocupación nazi en el territorio durante la Segunda Guerra Mundial. En este acto se prevé que el Rey Guillermo y Máxima de Holanda sean quienes coloquen la primera ofrenda floral del evento, que se celebró en la popular Plaza de Dam en la capital de Amsterdam.

A pesar de mostrarse sobria y digna ante el acto oficial, fue imposible para Máxima de Holanda no afligirse.

Pero un detalle conmovedor acaparó la atención de los medios presentes cuando la neerlandesa no pudo contener el llanto en pleno acto. Sucedió justo cuando se transmitieron las historias fatídicas de algunos supervivientes al conflicto bélico con testimonios desgarradores. Otro momento desolador lo protagonizó Máxima de Holanda al escuchar el discurso que André van Duin, un popular  comediante de ese país declamó ante los Reyes y autoridades presentes, cargado de memoria y sentimiento.

Sin embargo, para la Monarca este año es diferente: vestida con un luto rígido de punta a punta, se sabe que sin dejar de sentir empatía por los familiares de las víctimas del holocausto, su aflicción iba más allá, afectada por su propia situación personal. Para Máxima de Holanda, es difícil sostenerse pero debe hacerlo, es lo que se espera de ella.

Por supuesto, no es la primera vez que la neerlandesa muestra al mundo su costado más sensible. Verla quebrarse en este acto, también recuerda un momento crucial en medio del que debió ser el mejor día de su vida: el mundo la vió llorar en medio de su ceremonia matrimonial ante la ausencia de su padre, Jorge Zorriegueta, quien no fue admitido en el país, pues era investigado por el Gobierno holandés en aras de determinar su presunta implicación con crímenes de lesa humanidad en la última dictadura argentina. (cortesía: YouTube).

Ese día, ni siquiera la contención del Rey Guillermo, quien debió conducirla al altar en lugar de su padre, pudo contener las lágrimas de "la novia más triste del mundo", como luego fue reseñada por los medios holandeses. En esta oportunidad, los sentimientos se encuentran nuevamente. Máxima de Holanda atraviesa hoy sus días más complicados, sin su familia, sin despedidas, frente a la historia del que ha sido su hogar por más de dos décadas.

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