Pincharse de amor

Mecano contó una trágica historia que jamás imaginaste en una de sus canciones más emblemáticas

El trío formado por Ana Torroja y los hermanos Cano fue todo un icono de la década de los 80 y la letra de uno de sus temas más conocidos, no es lo que muchos imaginaban.
jueves, 6 de mayo de 2021 · 09:53

Mecano” fue todo un símbolo español de la cultura popular de los 80 y sobre todo, de lo que las canciones pop significaron dentro de España. Los boleros, la música de las folclóricas y las rumbas no entendían de qué se trataba este movimiento, que venía a sembrar un precedente y que se las traía entre manos. Fueron varios los éxitos cosechados por el trío formado por Ana Torroja y los hermanos, José María y Nacho Cano.

La banda fue todo un icono en la década del 80 en España.

Temas como “Hijo de la luna”, “Cruz de navajas” y “Me cuesta tanto olvidarte” marcaron a toda una generación que veía en ellos, la innovación propia de la década ochentosa. Sin embargo, hubo una canción tan popular como el resto, pero completamente salida del foco de estilo que manejaba “Mecano”. “Una rosa es una rosa” fue una rumba flamenca que hizo flipar a los seguidores del trío, no solo por su música sino también por su letra.

Interpretada por Ana Torroja (voz principal del grupo) el tema se centra en contar la historia de un hombre herido. Narrada en primera persona, conocemos de entrada, cómo el protagonista de la historia está completamente enamorado de una mujer. Tal es el amor que siente, que su creencia absoluta es que sin ella, no puede seguir viviendo. Sin embargo, hay un problema: vivir con ella, también significa sufrir.

Por su estilo, "Mecano" sorprendió a todos con esta rumba.

“Quise cortar la flor/ Más tierna del rosal/ Pensando que de amor/ No me podría pinchar” reza una de las primeras estrofas y ya podemos comenzar a saber, cómo terminará este relato de “Mecano”. Y es que lo cierto es que el amor, muchas veces, tiende a disfrazarse de dulzura, belleza y deseo. Pero a medida que vamos adentrándonos en él, según cómo es la personalidad de la otra persona, el tallo de la rosa puede llegar a pinchar (y mucho).

“Y cuando abrí la mano/ Y la deje caer/ Rompieron a sangrar/ Las llagas en mi piel” sigue cantando Ana y la rumba se vuelve desgarradora. ¿Quién no se encontró alguna vez en su vida, con un amor de este estilo? Aquel que sana, lo mismo que destruye, tal como cuentan los siguientes versos: “Cuanto más me cura/ Al ratito más me escuece/ Porque amar es el empiece/ De la palabra amargura”.

El final de este tema tan conocido por los seguidores de “Mecano”, como era de esperarse, no es un cierre feliz. La mentira se ha vuelto parte del tallo fundamental de la rosa y su espina más dolorosa, se ha clavado en el enamorado. Una canción que, escrita hace ya más de 30 años, nos sigue recordando que no todo lo que brilla es oro, y no todo tipo de amor, es sinónimo de relación sana.

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