HISTORIAS QUE NO SE OLVIDAN

El inolvidable momento que protagonizó Joaquín Sabina con un Beatle en Londres

Esta es una de esas anécdotas que dan cuenta de lo grande y trascendente que es el filósofo español.
miércoles, 5 de mayo de 2021 · 17:05

Joaquín Sabina se adapta perfectamente a la categoría de mito no solamente por lo que ha logrado en materia de música, sino también por todo lo que ha pasado a lo largo de su vida. Si emprendiéramos un repaso por su historia, veríamos que ha sido uno de los cantantes más comprometidos con las realidades sociopolíticas de cada época (al igual que Joan Manuel Serrat) y esa decisión de pertenecer a las problemáticas de sus coterráneos lo ha llevado directamente a verse sumergido en situaciones tan atípicas como deslumbrantes.

Joaquín Sabina es de esos artistas que caminan en la cornisa que divide a los mitos de las historias reales, un escenario muy típico en las estrellas que logran trascender todas las barreras geográficas y cuyas obras se entienden en países de idiosincrasias opuestas. En la misma línea de pensamiento, podemos dar por sentado que esas experiencias de vida están repletas de historias súper atractivas que deberían incluirse en cualquier libro autobiográfico o serie documental que busque reivindicar sus trabajos.

Joaquín Sabina en concierto.

La lista de hitos en el historial del oriundo de Úbeda sería muy extensa pero en esta oportunidad haremos un parate en un momento muy representativo: el día en que cantó para George Harrison. El evento sin precedentes tuvo lugar en el exilio en Londres de nuestro artista prodigio. Solía tocar en un pub de la zona que, como por arte de magia, el miembro de Los Beatles eligió para celebrar su cumpleaños. Allí Joaquín le cantó el feliz cumpleaños y George (muy contento con su performance) le dio cinco libras de propina. Ese billete fue guardado como un auténtico tesoro, como si hiciera falta que algún objeto anclara ese idílico momento en su memoria para siempre.

George Harrison en un ensayo con Los Beatles.

Seguramente nadie discreparía en la idea de que la música de Los Beatles dista muchísimo de la de Joaquín Sabina y no por el idioma sino por las estructuras que sostienen a ambos estilos. Sin embargo el arte une más allá de los paradigmas y eso fue lo que hizo estrechar las manos de aquel George que ya estaba en el momento de la disolución de su banda y trabajaba en su tercer álbum como solista. Mientras tanto, el filósofo español intentaba ganarse la vida en el extranjero, producto de que sus ideas lo habían hecho escapar de su tierra natal.