“No puedo más”

La noche en la que Antonio David Flores no existió para Rocío Jurado ni para Rocío Carrasco

En la vida de la chipionera y su hija existieron grandes momentos color de rosa y hoy recordamos uno de ellos, en el cual la sombra del ex Guardia Civil, no empañó la velada.
lunes, 24 de mayo de 2021 · 12:38

Los buenos tiempos siempre tienen colores cálidos y así lo hemos podido notar, gracias a la hemeroteca de Telecinco. Soplaban los vientos del verano de 1992 cuando al canal de Vasile, se le ocurrió homenajear a la más grande: Rocío Jurado. Durante toda una noche, con la conducción de Belén Rueda y Andrés Aberasturi, se llevó a cabo, la gala única llamada “Noche de fuego".

Allí, sobre el escenario, la legendaria folclórica se encargó de hacer honor a su apodo de grandeza e interpretó para la audiencia, algunas de las canciones más famosas de su repertorio musical. Tras la maravillosa velada, cuando parecía que la misma estaba llegando a su fin, una sorpresa tocó de lleno, el corazón de la chipionera.

No puede acabar así, tenemos un ramo de flores para Rocío Jurado” anunció Belén Rueda y de las escaleras del público, comenzó a bajar una jovencísima, Rocío Carrasco. De lejos y dichosa, Rocío Jurado observaba sin darse cuenta de quién se trataba, la supuesta azafata que le estaba bajando el ramo. Sin embargo, cuando Rociíto se acercó más, la cantante pegó un grito descomunal.

¡Pero si es mi hija!” gritó la coplera y cuando Rocío Carrasco se acercó, se fundieron en un abrazo. Las lágrimas pronto empezaron a brotar de los ojos de la más grande y Aberasturi atajó el emotivo momento con un “aquí vamos a empezar a llorar todos”. El presentador le preguntó a Rociíto cómo era que había llegado hasta allí, pues se notaba que su madre, no se esperaba para nada el verla.

Sin embargo, la emoción de Rocío Jurado era tan grande que aquel momento, para ella, se redujo a su hija sobre el escenario. Como si nadie más existiese o estuviese allí presente, mirándola a los ojos, la chipionera se lanzó a cantar “Soy de España”. Su joven hija la miraba embelesada y con los ojos húmedos. La química madre e hija, en aquella noche, traspasó la pantalla de propios y ajenos.

Rociíto siempre fue el ojito derecho de su madre.

Con los aplausos de fondo y la orquesta sonando, Rocío Jurado terminó por perder la batalla contra la emoción y volvió a romper en llanto. Fue entonces cuando, abrazada a su hija y sin soltarla, decidió abandonar el plató, mientras repetía conmocionada: "No puedo más".