INCOMPARABLE

El gran amor de Rocío Jurado, ese por el cual prometió dejar siempre libre una fecha en su agenda

La tonadillera supo de pasiones como nadie y en ese ámbito existen cientos de historias por rescatar.
domingo, 23 de mayo de 2021 · 04:30

En la escena mediática existen personajes que resultan imposibles de imaginar si no es asociados a atrapantes historias de amor. Rocío Jurado es uno de los íconos españoles que aplica perfectamente a esa categoría porque la pasión con la que encaraba absolutamente todas sus actividades era su sello distintivo. Si no hubiese sido por esa personalidad vehemente y arrolladora quizás no podría haber interpretado las historias de drama que eran tan características de su cancionero y por eso también es que de ella además de talento, esperábamos grandes romances.

Tanto con Pedro Carrasco como con José Ortega Cano, Rocío Jurado tuvo historias dignas de novela. Sin embargo hubo otro vínculo que tenía todo que ver con la pasión de una devota pero sin una gota de amor romántico: la fascinación que sentía por la virgen de Regla. La conexión entre la artista y ese símbolo religioso era tan profunda que se prometió a sí misma no faltar ningún 8 de septiembre a Chipiona para ser parte de esa procesión de fieles que le rendía culto. En una entrevista aseguró que no permitiría jamás pactar una presentación en esa fecha porque el evento le significa algo tan especial que ningún monto podía pagarlo por más elevado que fuera.

Rocío Carrasco, Rocío Jurado y José Ortega Cano junto a sus nietos en el balcón de Chipiona.

El amor de la coplera por la virgen era tan intenso como el que el pueblo de Chipiona profesaba por ella, tanto que la procesión de fieles se organizaba de manera tal que siempre pasaba por la puerta de su residencia y allí ella y los suyos se asomaban al balcón para saludar. En más de una ocasión también se animaba y entonaba algunas estrofas porque después de todo, eso era una festividad. La mayor parte de las fotografías públicas que existen de “la más grande” en compañía de sus familiares cercanos, justamente tienen como escenario ese mítico balcón que ahora está vacío en cada paso religioso. Esa imagen que tantas veces se retrató de alguna manera da cuenta de que para ella también ese día era un símbolo de reunión familiar y alegría.

En este punto es apropiado destacar que en el repertorio de Rocío Jurado existe una canción en honor a ella denominada “Virgen de Regla” y comienza de la siguiente manera: Nadie en el mundo sabe, de mis angustias ni la mitad. Nadie me ha comprendido, ni ha compartido mi soledad. Solo tú eres mi amiga y mi compañera. Solo a ti yo te tengo en mi cabecera”. Sin lugar a dudas la conexión de la folclórica con esa mítica guía espiritual era comparable a la de una madre con una hija y esa percepción no es equivocada pues ella se refería a la virgen como “su madre”.

José Ortega Cano y Rocío Jurado.

En la actualidad la procesión no ha cambiado el recorrido tradicional pero lo que sí se ha modificado es la expectativa de los pueblerinos de ver en el balcón al menos a los herederos de Rocío Jurado. Las disputas familiares son tan graves que ya nadie piensa en la posibilidad de que estarán allí para ver pasar a la virgen que quizás fue la protectora espiritual de la matriarca y también de su carrera, gracias a la que hoy por hoy, la mayoría tiene un pasar relativamente acomodado y estable.