JAMÁS PODRÁ OLVIDARLO

Terelu Campos, protagonista en primera persona del día más amargo de Rocío Carrasco

La tertuliana se ha desarmado en “Viva la Vida” al recordar un icónico momento.
domingo, 16 de mayo de 2021 · 02:30

La serie documental de Rocío Carrasco nos ha hecho creer que Rocío Flores ha sido su principal motivo de angustia por los conflictos que las han separado pero en las últimas horas hemos caído en la cuenta de que quizás estábamos equivocados. David Flores sin buscarlo, ha sido protagonista de un suceso bastante angustiante que su madre no podrá olvidar jamás y seguramente él tampoco.

Rocío Carrasco ha ahondado en lo que probablemente ha sido el evento más agridulce de toda su vida: el día en que se casó con Fidel Albiac. La celebración significaba para ella un gran motivo de felicidad pues se trataba nada más y nada menos que de una nueva apuesta amorosa hacia un hombre que aparentemente es la antítesis de Antonio David Flores. Sin embargo como en tantos otros momentos de su experiencia, la felicidad no pudo ser absoluta por una razón absolutamente comprensible y de la que no hay retorno.

El entonces pequeño David no asistió al festejo ni tampoco Rocío Flores. La ausencia de la mayor fue un golpe pero como con ella el vínculo estaba tan tenso, no se esperaba otra cosa. Sin embargo la falta del varón sí que representó una angustia enorme no solamente para la hija de la coplera sino también para Terelu Campos, quien siempre ha tenido una relación muy especial con él y además ha sido una de las fieles confidentes de su madre, de esas pocas que no se alejaron ni en sus épocas más oscuras.

Tal como puede apreciarse en los videos adjuntos de Telecinco, la colaboradora se ha abierto de corazón en “Viva la vida” al recordar que David se perdió esa gran fecha de celebración. Aparentemente el joven tenía todas las intenciones de asistir pero nuevamente habría sido el exguardiacivil quien se interpuso. No es la primera vez que se lo señala al padre de los niños como el responsable de la distancia con Rocío Carrasco por haber antepuesto los problemas que los mantenían enemistados a ellos.

Si para la tertuliana el hecho de no haber visto en la boda al joven ha sido “un mazazo”, podemos entonces hacernos una idea bastante acabada de lo que habrá sentido Rocío Carrasco. Tenía entre sus manos una gran esperanza y la razón para ser plenamente feliz al menos por un día pero no podría haberse sentido del todo completa si aquellas personas que son las más importantes para ella no la habían acompañado y no necesariamente por falta de interés sino más bien por la intervención de un tercero que aparentemente no podía permitir que tuviera bienestar.