ESPANTOSO

La Reina Letizia y los responsables de sus frustraciones: "No olvide usted nunca cuál es su lugar"

Ha sido un largo camino para la Soberana y aún "ellos" siguen allí, cual sombras.
domingo, 16 de mayo de 2021 · 02:00

Profesional, inteligente y comprometida en el servicio al país: adjetivos que adornan la imagen instiucional de la Reina Letizia y, en ocasiones, crea urticaria en "Zarzuela". Cuando la Monarca se destaca y el pueblo comienza a ceder en sus apreciaciones de ella hacia aspectos más positivos, la Institución procede inmediatamente a soltar a sus perros de confianza: esos asesores, "los hombres de gris", aquellos que se encargan de indicarle a la Soberana cuándo debe dar 6 pasos hacia atrás y dejar al Rey Felipe brillar.

Así funciona. Estos elementos existen y, durante sus tiempos como Princesa de Asturias, fueron un dolor de cabeza para la Reina Letizia. "No es el momento Señora", "la situación de su suegro es delicada, usted no puede", "no debe", "aquí no se acostumbra" fue parte de su entrenamiento para liderar a un país desde su papel representativo. Fueron ellos, su familia política y la Ley Sálica quienes le enseñaron a la impetuosa Monarca cuál era su lugar.

La Reina Letizia ha debido ajustarse, su papel no es cambiarlo todo, es hacer que funcione tal cual está.

Suena injusto, medieval e impropio con estos tiempos de revolución y cambio en el que las mujeres reclaman nuevos espacios, pero así funciona la estructura de "Zarzuela". Tradicionalmente, una Consorte tiene actividades delimitadas a ciertos fines sociales, su presencia junto al Rey es casi ornamental y para una mujer independiente como la Reina Letizia, que brilló en el periodismo y llegó al núcleo de la Corona con ilusiones y sueños, fue difícil entender cómo era realmente el trabajo.

En sus expectativas, la entonces Princesa de Asturias creía poder llevar su trabajo de servicio al país de la mano con su carrera periodística y tener una agenda propia. Por supuesto, los odiosos asesores del Palacio, conocidos como "los hombres de gris", se encargaron de encauzar con guantes de seda a la entusiasta recién casada, después de cada error de protocolo que puso al Rey Felipe de los nervios.

Encauzar a la Reina Letizia para amoldarla a lo que "Zarzuela" exige ha sido una lucha campal.

Además, es contraproducente que las obligaciones de una Reina no estén supeditadas a las del Rey, de lo contrario podría crear intereses y confusiones que resultarían inconvenientes. Una Consorte debe siempre caminar por detrás del Monarca y esto no tiene discusión. Así se lo hicieron saber en esos días en los que la Reina Letizia se salía del protocolo y se atrevió, en más de una ocasión, a adelantarse a los pasos a su esposo en público.

Aplacar el carácter de la Reina Letizia ha sido de las peores batallas que "Zarzuela" ha debido librar en 7 años de la asturiana como Soberana, amén de los "ajustes" previos en su camino como Princesa de Asturias. La prueba más fuerte para ella surgió luego de la gran riña pública que tuvo con la Emérita Sofía. Según el portal "Cotilleos", fue forzada a acceder a una estrategia de "reunificación" frente a la prensa dónde se las vio unidas y cómplices, porque ante todo, la imagen de la Corona está primero.

Antes que humana, la Reina Letizia debe ser lo que tiene que ser y eso incluye dar el brazo a torcer.

Incluso, su imagen personal habría sido motivo de escrutinio por parte de "Zarzuela". Según el medio consultado, la ostentación de los primeros años de la Reina Letizia, que le ganó adjetivos como "presumida" y "altiva", debió ser corregida. ¿Cómo? Pues se cree que el look de "austeridad" que tan orgullosamente luce en la actualidad con canas incluídas, es parte de una fórmula institucional para "aligerar' su imagen y volverla más accesible. Sobra decir que ha funcionado, al menos ante la prensa.

Poco a poco, la Reina Letizia ha sido moldeada a visión y conveniencia de lo que se espera de ella. Se puede decir que intentó luchar contra la corriente, pero como suele suceder con la Monarquía, la gran maquinaria pudo doblegarla un poco más. Sin embargo, ha logrado con la fuerza de su carácter hacerse suficiente espacio para integrar algunas causas que le apasionan. La partida aún no ha terminado.

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