Descanso sin paz

La peor pesadilla de Rocío Jurado se hizo realidad y los secretos de su herencia son los culpables

Recientemente, la hija de la más grande, Rocío Carrasco se abrió en canal sobre el motivo del distanciamiento con su familia y los desacuerdos volvieron a aflorar de la caja de Pandora.
miércoles, 12 de mayo de 2021 · 03:30

Podríamos decir desde ahora que el momento de la prensa del corazón más culmine y clave en la historia televisiva fue el documental de Rocío Carrasco. Tras más de dos décadas en silencio, Rociíto decidió contar frente a cámara, toda su historia, sobre todo, lo vivido durante todo este tiempo con su ex, Antonio David Flores y los motivos que la llevaron a alejarse, no solo de sus hijos sino también, de toda su familia.

Rocío Jurado y Rocío Carrasco en una fotografía de archivo.

Fue recientemente, en uno de los últimos episodios emitidos por Telecinco de “Contar la verdad para seguir viva”, que la hija de Rocío Jurado relató aquello que muchos deseaban conocer desde años: el porqué de su distanciamiento con el clan Mohedano y los Ortega Cano. El misterio (quizás no tan desconocido) sobre problemas con la herencia de la más grande fue destapado por la mediática, quien aseguró que fue la lectura del testamento, aquello que rompió para siempre la estabilidad familiar.

Lejos de estar de acuerdo, sus tíos, en especial, Rosa Benito, no concordó con esta versión: según la colaboradora, hasta el 2011 el vínculo seguía siendo bueno, e incluso, su hija Chayo la había invitado a Rocío Carrasco al bautizo de su hija. Para recordar esto, cabe recordar que la lectura de la herencia de la más grande fue el 22 de junio de 2006 en Montealto, la casa familiar de Madrid. “A partir de ese día con mi familia termina explotando. Cada uno termina por un sitio” contó sin tapujos y contrariando a su tía, Rociíto.

La familia Mohedano-Carrasco en una fotografía de archivo.

El reparto de Rocío Jurado no fue poca cosa. Y como todos saben, se nombró a Rocío Carrasco su heredera universal. Esto significó que, sobre la joven recayese el patrimonio musical y los efectos profesionales y personales de su madre, así también como trajes, joyas y los derechos de sus canciones (todo esto, al parecer, valuado en 7 millones de euros). Por otro lado, el departamento de Miami también le fue heredado a la primogénita de la chipionera, y la venta de este por parte de ella habría sido el motivo por el cual José Ortega Cano se terminó distanciando.

Rocío Jurado además dejó establecido que la casa de “La Moraleja” se debía vender en dos años y de lo que de esta venta se obtuviese, debía ser repartido entre sus tres hijos: Rocío, Gloria Camila y José Fernando. A Ortega Cano le dio su parte de Yerbabuena y su hermana Gloria recibió su casa de Chipiona. Por otro lado, la finca “Los Naranjos” pasó a ser de Gloria y Amador Mohedano, y a su ahijado Fernando, le legó como a Amador, una nave industrial. Sin embargo, hubo un detalle que habría significado la verdadera grieta y este fue el hecho de que Rocío y David Flores no heredaron nada de nada.

El deseo de Rocío Jurado era que su familia se pudiese mantener unida.

Es este punto, uno de los más conflictivos actualmente. En su docu serie, Rocío Carrasco aseguró que la decisión fue de su madre, por motivo de no darle nada en un futuro a Antonio David Flores. Del lado contrario, Amador Mohedano sostiene que todo lo que le dejó a su hija fue precisamente, para que pudiera repartir algo de su legado con los nietos de la más grande, cosa que Carrasco no respetó. Real o no, lo cierto es que en 2007, los herederos presentaron un escrito legal en el cual decían priorizar la unión familiar por sobre la repartija de la Jurado (con la que de hecho, no habían estado de acuerdo). Hoy en día, pocos recuerdos parecieran quedar de aquel pacto y el deseo de la chipionera, no pudo ser cumplido.

Otras Noticias