DATOS CURIOSOS

El insólito misterio que subyace detrás de “La Cocinera de Castamar” y su equipo de arte

Toda buena ficción esconde también excelentes perlitas y la apuesta de Antena 3 no es la excepción.
sábado, 1 de mayo de 2021 · 06:45

La cocinera de Castamar” está funcionando de lujo en las plataformas de streaming y también en la pantalla chica, gracias a la apuesta que hizo con ella Antena 3. Se trata de una ficción que llega para mostrarnos una historia de época, de esas en las que no hay detalles librados al azar porque de la perfección en la realización depende el producto final. La realidad es que se ha conseguido un material espléndido, que cierra en cada una de las tomas y nos transporta directamente a tiempos lejanos.

Quienes ya se hayan sumergido en la trama de “La cocinera de Castamar” sabrán que además de la historia de amor que sustenta todo el argumento, hay un fuerte contenido culinario y de ahí deriva el nombre. Michelle Jenner es quien encarna al personaje principal, una joven cocinera que llega al Palacio de Castamar para ejercer de cocinera y allí se enamora del Duque y poco a poco se mete en la complicada tarea de defender el romance a pesar de las diferencias de clase.

Antes decíamos que en la telenovela que también se emite por Netflix la puesta en escena es alucinante, tal es así que la cantidad de platillos que aparecen en pantalla más de una vez nos hacen despertar el hambre. Lo anterior tiene que ver con la importancia que el equipo de arte le ha dado a ese elemento que es la columna vertebral del relato (la comida) y a propósito ha surgido una pregunta: ¿Qué se hace con semejante despliegue de manjares cuando las cámaras se apagan?

Al respecto Michelle fue consultada y luego de asegurar que en la vida real es muy buena cocinera, aportó un interesante dato: “Aquí ha pillado más comida Don Diego, ¿eh? Yo estaba todo el día cocinando pero el que estaba todo el día comiendo era él”, manifestaba en broma y en alusión a sus papeles en la ficción. "Sí, sí. Cuando decían "acción" yo comía mucho. Pero los que verdaderamente comían cuando se acababa la escena eran el equipo técnico. Y además había verdaderas peleas, porque había una cocinera en el equipo de arte que cocinaba todo lo de ficción y realmente cocinaba todo muy bien. Había luchas encarnizadas cada vez que se terminaban las escenas por comerse lo que había encima de la mesa", acotaba luego Enriquez desenmascarando que la utilería no era decorativa ni meramente funcional sino que estaban ante verdaderas delicias a las que nadie podía resistirse.

Sin lugar a dudas ese nivel de realismo en la puesta en escena es un componente fundamental para que luego el terminado no sea un fiasco. Estamos muy acostumbrados a ser observadores de producciones que cuentan con muchísimo presupuesto pero que no consideran importantes aquellos fragmentos minuciosos que son grandes aportantes de sentido. “La cocinera de Castamar” está destinada al éxito sencillamente porque en ella, lo pequeño y casi imperceptible, interesa.