Para qué me va a perdonar

Una de las canciones más hermosas de Joaquín Sabina fue escrita a una novia que lo dejó

“19 días y 500 noches” marcó un antes y un después en la vida del artista así como también, la protagonista de su letra.
miércoles, 7 de abril de 2021 · 10:12

Fue a fines de los 90 que la vida de excesos que llevaba Joaquín Sabina lo llevó a una inevitable ruptura amorosa. Este suceso, como cualquier tipo de desamor en la vida de cualquier ser humano, hizo que el cantante se hundiera en la melancolía. El refrán de “no hay mal que por bien no venga”, sin embargo, surtió efecto en la vida del madrileño: su remedio, fue encerrarse a escribir canciones.

Joaquín Sabina se ha convertido en un emblema de las canciones de desamor, excesos y pasiones múltiples. También, se ha convertido en ícono de la música de cantautor española y fue a fines de la década del 90, cuando su carrera tocó el cielo con las manos y el suelo del infierno al mismo tiempo.

Joaquín Sabina en los últimos años del siglo XIX.

Sin el equipo con el que acostumbraba a hacerlo, el autor de “Y sin embargo” entendió que su carrera (y su vida), necesitaban dar un vuelco. Decidió entonces llamar a Alejo Stivel, productor más que exitoso por aquellos años y quien consiguió sacar al artista de su zona de confort musical. ¡Y vaya que sí lo hizo! El proyecto, llamado “19 días y 500 noches” fue un trabajo de 74 minutos de duración y tocó géneros tales como rock, milonga, merengue, country, rumba, balada, rap y ranchera.

El disco fue estrenado el 14 de septiembre de 1999.

Pese a convertirse en todo un éxito comercial, hubo un tema que destacó por sobre el resto. Y no solamente porque fuera el que le terminó dando nombre al disco, sino porque la historia detrás de su letra, fue una de las más desgarradoras en la vida de Joaquín Sabina. Uno de sus versos, de hecho, lo resume bastante bien: “Tenían razón/ Mis amantes/ En eso de que antes/ El malo era yo/ Con una excepción/ Esta vez yo quería quererla querer/ Y ella no”. Años más tarde, el irreverente artista terminó contando qué sucedió con aquella mujer de la canción.

“Acababan de dejarme y me dije: ‘¡Tendré que vengarme de ella de alguna manera, tendré que hacerle una canción que la persiga toda la vida!’. Y así surgió el tema. Ahora, anda diciendo por ahí que le hice una canción muy bonita. ¿No te jode?” afirmó en tono burlón, el malherido de amor, Joaquín Sabina. Quizás karma o compensación del universo, la historia de “19 días y 500 noches” marcó en la vida del cantautor, un antes y un después personal pero también, estilístico. Se trató del álbum en el que la voz del artista suena más rasgada que nunca.

“Para el disco decidí pedirle a los técnicos que no me maquillaran la voz, y por primera vez pude grabar con mi voz ronca y afónica, que es más real” contó el gran amigo de Joan Manuel Serrat. Y razón no le faltaba: quien escucha los primeros discos de Sabina hoy en día, lejos está de reconocer al cantante en esas melodías. La famosa canción, hoy convertida en hito dentro de su repertorio, tiene otro secreto detrás. Al parecer, comenzó a ser escrita por encargo del grupo andaluz, “Siempre así”. A medida que Joaquín la iba componiendo, más le gustaba, al punto tal de coger el teléfono un día y decirle a su jefe: “Lo siento, es para mí”. Y menos mal.

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