Arriba mi calle se vistió de fiesta

Joan Manuel Serrat alcanzó la fama gracias a un regalo que recibió en la juventud

Hoy en día, el catalán es uno de los máximos referentes musicales españoles pero sus inicios, fueron marcados por una persona que poco tenía que ver con los acordes de la guitarra.
martes, 6 de abril de 2021 · 17:16

Para quienes escuchan a Joan Manuel Serrat desde sus comienzos (y aún, para quienes lo empezaron a escuchar de grandes), no existe historia en su vida que no cale hasta los huesos de sus fanáticos. Y es que el Nano se ha ganado, con los años y su trayectoria, el título honorífico de ser uno de los cantantes, más queridos de toda España e Hispanoamérica. Sus inicios se remontan a la Barcelona de los tempranos 60’s, cuando todavía era un chaval.

Los primeros discos de Joan Manuel Serrat fueron cantados en catalán.

En 2015, una muestra llamada “Serrat. 50 años en canciones” creó un exhaustivo recorrido por la vida privada del cantautor. El proyecto se montó con un total de 806 objetos, la mayoría de su colección personal y el lugar escogido fue el centro cultural “Arts Santa Mònica”, un espacio que solía funcionar como una iglesia y que incluso fue escenario del bautismo del cantante.

En aquel espacio, había un objeto que brillaba por sobre el resto. Quizás no por su lujo pero sí por su significado: había sido la primera guitarra de Joan Manuel Serrat. La misma, obsequio de su padre, marcó sin duda alguna, un antes y un después en la trayectoria del catalán. Tanto, que en una entrevista el año pasado, concedida a su amigo argentino y colega, Víctor Heredia, el autor de “Mediterráneo” narró en detalle cómo aquel sencillo instrumento, hizo virar brutalmente, el timón de su camino.

La primera guitarra del cantante expuesta en 2015.

Fue cuando tenía 16 años, que Joan Manuel Serrat comenzó a aprender sus primeros acordes. En aquel entonces, un amigo era quien le ofrecía su guitarra para la práctica y así, el cantautor fue comenzando a despuntar el “vicio”. Todo cambió, sin embargo, una tarde en la cual vio a su padre volver del trabajo. Josep Serrat trabajaba en la fábrica de gas haciendo arreglos y ocupándose de los medidores. Su caja de herramientas y su mameluco eran una insignia que, el joven Joan Manuel solía ver cada vez que su padre, regresaba de una ardua jornada.

Como ha cantando en canciones como “Fiesta”, la cuesta en la cual se situaba la casa de la juventud del cantante hizo que el adolescente pudiera ver de lejos, lo que aquella tarde, su padre se traía entre manos. En una, llevaba la caja de trabajo. En la otra, una bolsa que dejaba asomar, el mango de su primera guitarra. La algarabía fue tal que, según el propio cantante, al tener instrumento propio, empezó a enloquecer a familiares y vecinos.

El cantautor comenzó a tocar el instrumento a los 16 años.

La práctica, paulatinamente, lo fue llevando a animarse a componer sus primeras letras hasta que un día, llegó el momento de debatirse si quería dedicarse profesionalmente, al mundo de la música. La elección, ya todos la conocemos, pero probablemente, el puntapié inicial de Josep Serrat era una anécdota guardada en el corazón y la memoria del catalán. “Una sorpresa que iba a marcar un antes y un después de lo que iba a ser luego mi vida” aseguró Joan Manuel Serrat a Víctor Heredia. Y nadie puede decir lo contrario.