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El vía crucis que la Reina Letizia ha tenido que pasar para alcanzar la cima

La Soberana ha pagado caro el dar rienda suelta a su personalidad.
martes, 6 de abril de 2021 · 19:40

¿Cómo es que la Reina Letizia se atrevió a arremeter contra la apacible y muy querida Reina Sofía? La Emérita octogenaria, la abuela cariñosa de sus hijas Leonor y Sofía? No en balde en esos días tortuosos, fue apodada "La Reina de Hierro", pero su popular se desmoronó ante los españoles y una indignada familia real griega con la misma facilidad que un castillo de naipes.

Siempre se habló de ella, las fuentes internas lo advertían desde sus tiempos como Princesa de Asturias y aunque era un tema ampliamente difundido, no fue hasta el Domingo de Resurrección en 2018, a las afueras de la Catedral de Mallorca y en medio de su encontronazo con la Emérita Sofía, que quedó inmortalizada para la historia la otra cara de la Reina Letizia, aquella menos amable, más impositiva, más cruel.

 

Nunca la Reina Letizia fue tan repudiada como luego de su episodio en Mallorca.

El diario "El Español" recogió en su momento aquellos calificativos que adornaron la imagen de la Reina Letizia en lo que fue su peor crisis de imagen institucional jamás vivida, tachada como "manipuladora" y "mala". Si era capaz de maltratar de aquella manera a su propia suegra, ¿qué trato no le podría dar por ejemplo a su personal, cuyo veto les obliga a ver y callar? o peor: ¿en manos de quién estaba el futuro institucional de "Zarzuela"?

Con la cruz a cuestas, "Zarzuela" aceptó el reto y se dispuso a activar la maquinaria oficial para intentar recuperar el buen nombre de la Reina Letizia de la única manera como saben hacerlo en la Monarquía: con más apariciones oficiales y trabajo constante, sin descanso. Ha sido cuesta arriba el refuerzo de su imagen pero se ha logrado con pasos lentos pero seguros. Al sol de hoy, se puede asegurar que solamente su nombre es un activo en alza dentro de la Familia Real y "Casa Real" lo sabe.

Recuperar la imagen de la Reina Letizia cuesta lo auyo, aun no está al 100% pero ha mejorado mucho.

Aunque conscientes y estratégicos, tanto el Rey Felipe como la Reina Letizia han cedido su posición para dejar que la Princesa de Asturias, Leonor sea la cara más visible de la Corona, pero irremediablemente la Reina Letizia siempre estelariza. El 2020 fue su año y logró callar algunas bocas. ¿Su prueba de fuego? ser la representante oficial de la Institución cuando el Monarca debió permanecer en confinamiento por entrar en contacto con un contagiado por la COVID 19. Su actuación fue impecable.

Sin embargo, la Reina Letizia dio con un detalle que sin ella misma prevenirlo, compitió en atención con su destacada labor como Soberana. Su estilismo, escaneado a detalle por la prensa mundial y los elogios que recibe cada vez que se planta fuera de los predios de "Zarzuela", comenzaron a opacar lo más importante. Su incansable trabajo parecía palidecer ante el furor "low cost", los trajes a medida, las aberturas de sus vestidos y los accesorios a juego.

Finalmente se entiende el por qué de sus repeticiones de atuendo, más allá de la crisis actual.

Como a grandes enfermedades, grandes remedios. La Reina Letizia ha podido sacar partido de la situación pandémica actual que pide consciencia y austeridad en los gastos suntuosos, en medio de una crisis económica pujante. ¿La estrategia? repetir prendas una y otra vez con refinado descaro. Con la principal distracción aparte, para los medios, será la hora de enfocar la atención en lo urgente y lo importante.

Pero siempre habrá espacio para lo uno y para lo otro. Así vaya vestida en harapos, la Reina Letizia siempre destacará. La prensa mundial, sobre todo la alemana, francesa y británica, caen rendidos ante ella. Sí que trabaja, sí que se esfuerza y lo logra. Se ha convertido en la embajadora por excelencia de la Monarquía en tiempos convulsos. Para ella son momentos de ajustes, cambios y estrategia. Que nunca deje de sorprender, este es su momento y debe saber aprovecharlo al máximo.