PERTURBADOR

De Duquesa de Lugo a marginada: la gloria y caída de la Infanta Cristina por amor a Iñaki Urdangarin

La hija del Rey Juan Carlos lo pierde todo por mantenerlo a su lado.
viernes, 30 de abril de 2021 · 09:01

Dicen que todo lo que empieza mal, termina mal. Ella, enamorada y dispuesta a luchar por su derecho a ser feliz, pidió a sus hermanos que intercedieran ante el Rey Juan Carlos, se dice que aquella Infanta tan independiente, tan decidida estaba entonces tan vulnerable ante el hecho de perder al hombre que amaba, que hasta Doña Sofía dió su brazo a torcer. Así comenzó la accidentada historia de amor entre la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin.

El esposo de la Infanta Cristina tocó fondo y ella se vió perjudicada para siempre.

Si alguien le hubiera augurado a la hija de los Reyes toda la historia que atravesó junto al exdeportista hasta la actualidad, ¿se habría casado con él de todas formas? Desde nuestra opinión, es posible que sí y lo peor es que podríamos asegurar que lo haría todo de nuevo. La Infanta Cristina nunca se detuvo a pensar en repercusiones ni consecuencias. Su lealtad hacia Iñaki siempre ha sido absoluta.

¿Cuánto puede soportar el amor? Al menos en su caso, ningún precio es lo suficientemente alto. La Infanta Cristina perdió su credibilidad, su honorabilidad y buen nombre solo por mantenerse a su lado y junto a "Moncloa" resumimos todos los sacrificios que la hermana de la Duquesa de Lugo debió realizar para mantener a flote su accidentado matrimonio.

Se dice que Urdangarin tenía novia cuando conoció a la Infanta Cristina en medio de la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 y terminó con esta mujer cuando vio que su relación con la Aristócrata avanzaba. De hecho, se dice que aún cuando la tercera en la relación se casó con un buen amigo suyo, el exatleta siguió la "amistad" con ella durante mucho tiempo, incluso el Caso Nóos desentrañó la existencia de correos entre ellos. La Infanta Cristina nunca se pronunció al respecto.

Incluso los hijos de la Infanta Cristina se vieron perjudicados por los errores de su padre.

Este controversial hecho judicial terminó por sepultar la imagen pública del esposo de la hija del Rey Juan Carlos, cuando su cónyuge fue imputado y junto con él, ella debió comparecer ante la justicia. Se salvó de la cárcel tras desembolsillar 200 mil euros de multa pero aún su esposo continúa pagando su condena, por delitos de fraude y malversación de fondos entre otros cargos.

La Infanta Cristina ha debido enfrentar el desprecio público y las acusaciones de su familia para mantener su matrimonio a flote.

Su negativa a divorciarse por orden del Emérito y a renunciar a sus derechos sucesorales al trono, impulsaron al Rey Felipe a ajustar cuentas con la Infanta Cristina una vez ascendió al reino tras la abdicación de su padre y le retiró el Ducado de Lugo tanto a ella como a su esposo. A partir de ese año, su tren de vida acomodado se fue desmejorando considerablemente.

Doloroso puede resultar el hecho de atravesar por semejante calamidad pública pero sin dudas, humillante fue para la pareja ver cómo muchas amistades les dieron la espalda, por temor de verse vinculados a los exduques caídos en desgracia. Los señalamientos y los ataques que comenzaron a sufrir como familia, fue el motor que impulsó a la Infanta Cristina a poner tierra de por medio y refugiarse en Ginebra, Suiza junto a sus hijos mientras su esposo cumplía sus primeros años de condena y dónde aún reside.

Antes de ello, debió poner las cosas en orden en España. Tras la controversia y el escándalo desatado por el caso Nóos, debió abandonar su trabajo de 25 años en La Caixa, dónde ejercía como parte del equipo del área internacional. Algunas voces, al conocer que pidió una "baja temporal", se alzaron para pedir su destitución pero la directiva intercesión por ella, pero la presión interna la obligó a retirarse definitivamente de sus funciones.

 

La Infanta Cristina nunca abandonaría a Iñaki, ni por la Corona ni por la condena pública.

Desde el momento en que su pareja tuvo el ajusticiamiento político, judicial y sobre todo moral por parte de la justicia y de una indignada población, su vida no fue la misma. Debió sufrir el desarraigo con un "exilio" forzado, y a pesar de que puede ir entre Suiza y suelo patrio cuando convenga, ahora que el caso de Urdangarin pasó al grado 3, su vida sufre otro revés y debe readaptarla a la nueva condición de su esposo. Si algo ha demostrado la Infanta Cristina es que "el amor lo puede todo", o al menos el suyo lo hace.