NO LE FUE MAL

Esta es la batalla más dura que tuvo que dar Julio Iglesias y que lo catapultó directamente al éxito

El exmarido de Isabel Preysler ha tenido una vida agitada y con más de un varapalo.
miércoles, 21 de abril de 2021 · 05:15

Julio Iglesias es de esos artistas que se han dado el lujo de vivir la vida exactamente como ha querido, más allá de las críticas del entorno. Es dueño de una fama mundial que perdura con el paso del tiempo e incluso con la ausencia en los escenarios y eso solamente puede ser explicado y sustentado con un talento inigualable.

Sin embargo detrás de todas las historias de éxito subyacen otras que muchas veces son menos felices y por lo tanto menos relucientes. Julio Iglesias es también dueño de una experiencia amarga más allá de su enorme cantidad de conquistas en muchos sentidos aunque él jamás ha escogido el camino de la pena ni del ocultamiento, de hecho se cree que a modo de reivindicación, escribió la canción “La vida sigue igual”.

Estamos haciendo referencia al accidente en coche que sufrió el intérprete de “Me olvidé de vivir” y que terminó con sus expectativas de ser jugador de futbol profesional. El siniestro tuvo lugar en el año 1964, casi le significó quedar en silla de ruedas de por vida y recién logró recuperarse (y no por completo) al cabo de dos años. En este periodo el vocalista pasó muchísimo tiempo postrado en una clínica y allí descubrió que la música funcionaba no solamente como su terapia sino también como una forma de expresión que podría darle un giro a todos esos sueños que ya veía truncos.

Algunos allegados a la obra de Julio Iglesias aseguran que fue uno de los enfermeros que lo cuidaba quien le regaló su primera guitarra, de manera que el talento del padre de Enrique no habría sido cultivado desde pequeño ni con mucho estudio como sucede con algunos de sus colegas, sino que fue una escapatoria accidental. En esa etapa de reposo además de ejercitar los músculos de los brazos y las manos, también realizó sus primeras composiciones.

El tiempo pasó y luego de muchos años y ya de regreso en España luego de haber estado estudiando en Londres, Julio Iglesias se contactó con un productor para venderle las composiciones y fue entonces que ese hombre de alguna manera vio en el artista lo que no percibía ni él mismo. Le planteó que en lugar de comprarle las canciones para que otro las interpretara, era buena idea que fuese él quien las cantara.

De ese modo el madrileño comenzó a dar sus primeros pasos firmes en calidad profesional, algo que jamás imaginó ni remotamente que sucedería. Julio Iglesias pensó que su vinculación más cercana con la música sería desde el ámbito de compositor al mejor estilo Armando Manzanero. No obstante terminó convirtiéndose en el líder indiscutible de la canción, y por supuesto, también de los corazones.