Allí voy, compañera

El día que Antonio Morales se consumió en cuerpo y alma por la pérdida de Rocío Dúrcal

El 15 de abril de 2014, España lloraba la muerte de Junior, que a pesar de haber fallecido por causas naturales, las opiniones no oficiales diagnosticaron otro motivo: muerte por pena de amor.
jueves, 15 de abril de 2021 · 17:41

Durante la década de los sesenta (y los años que vinieron después), la historia de amor de Rocío Dúrcal y Antonio “Junior” Morales fue sin duda, la muestra de una época en la cual el pop, los looks eclécticos y el amor adolescente, era el aliciente perfecto para la censura y la dictadura franquista. El cantante y la actriz poco tuvieron que conocerse para saber que juntos, pasarían el resto de su vida.

Rocío y Junior fueron la pareja más famosa de los años 70 y 80.

Por esta razón de flechazo inmediato, no cuesta creer en el triste aniversario que hoy se conmemora. Fue el 15 de abril de 2014, que un deprimido Antonio Morales fue hallado muerto en su chalet de Torrelodones, Madrid. Pese a las sospechas y la investigación de su temprano fallecimiento (apenas había estrenado la década de los 70), la autopsia terminó por revelar que el fallecimiento, se había producido por causas naturales. Otras opiniones, menos oficiales, determinaron que en realidad, Junior murió de amor.

Junior era la locura en las adolescentes de los sesenta.

Ídolo de las quinceañeras en los años sesenta, Junior no tuvo nada que envidiarle a los Beatles. Su popularidad tanto como su carisma, hicieron de su vida, una escalera inmediata al éxito. Nació en 1943 y a los 7 años, siendo hermano mayor de 5 niños, viajó junto a su familia en barco desde Filipinas hasta Barcelona. Tras radicarse en Madrid, con apenas 16 años, Junior, ya demostraba tener un talento musical increíble. Fue así que en 1958, comenzó a cantar en “Jump”, banda pionera en usar la guitarra eléctrica. Su camino recién comenzaba y este lo llevaría luego a “Los Pekenikes”, donde fue vocalista y luego a “Los Brincos”, donde conoció a Juan Pardo.

Rocío Dúrcal y Junior se conocieron en el rodaje de "Más bonita que ninguna".

Juntos formaron el dúo “Juan y Junior”, que no solo les abriría la puerta a la fama y a canciones inolvidables dentro del repertorio nacional, sino que sería también, el golpe de suerte que le traería a su vida, la presencia de su futura esposa: Rocío Dúrcal. Ambos se conocieron en el rodaje de “Más bonita que ninguna” y aunque la joven actriz, comenzó un romance breve con Juan Pardo, enseguida se terminó quedando con Junior. Con tan solo unos pocos meses de novios, ambos decidieron casarse. Como era de esperar para dos estrellas adolescentes del momento, lo hicieron en el Monasterio El Escorial. La boda fue televisada por TVE y tuvo más de 500 invitados.

La boda de los jóvenes se consideró un evento de contactos y representantes.

El matrimonio duró 36 años y fruto de este, nacieron tres hijos: Carmen, Antonio y Shaila. Rocío Dúrcal priorizó su rol materno y rechazó trabajos para cuidar a su primera hija cuando nació pero en 1979, con el nacimiento de Shaila, fue Junior quien tomó la posta en el cuidado de los niños. Así, Antonio Morales se convirtió en el mánager de su propia esposa (llegando incluso a formar juntos, el dúo “Unisex”). Sin embargo, todo cambiaría en 2006, cuando a la “Reina de las rancheras” le fue diagnosticado un brutal cáncer de útero que la llevó, ese mismo año, a la muerte.

La pareja era considerada todo un ícono de la moda.

Aquel día, el fallecimiento de Rocío Dúrcal también marcó el destino final de su compañero: el abuso de alcohol y una severa depresión lo hundieron por completo. La disputa por la herencia de la cantante, hizo que Antonio Morales cortara lazos con sus propios hijos, y pese al intento de Shaila de unirlos, poco pudieron lograr al respecto. Durante 8 años, Junior intentó, en reiteradas oportunidades, rehabilitarse de su adicción. Sin embargo, la tristeza era mucha y la falta de su compañera, demasiado insoportable. El 15 de abril de 2014, Junior fue encontrado en su cama sin vida, quizás soñando, con el tan ansiado reencuentro.