Historia

Toreros, millonarios y músicos, los hombres que le robaron el corazón a Carmina Ordóñez

La madre de Fran y Cayetano Rivera vivió una vida mostrándose muy natural y, el romance, fue parte de ella.
martes, 9 de marzo de 2021 · 05:45

“La reina de la prensa rosa” es, sin dudas, una de las mejores definiciones para Carmina Ordóñez. Una mujer adorable, de naturaleza vitalista, que con clase y armonía logró distinguirse dentro del medio no solo por ser una de las más bellas de su generación, sino por su forma de ser, de pensar y de expresarse a la hora de dar una opinión. 

Carmina Ordóñez, que falleció el 23 de junio de 2004, tuvo una vida llena de lujos, nunca le faltó dinero ni siquiera cuando se independizó de sus padres y, a su vez, la insatisfacción reinó su vida, según ha dicho el médico que la atendió. Los devenires que tuvo con sus parejas, su carácter frívolo y superficial la llevaron a un callejón sin salida. 

Carmina Ordóñez fue una de las mujeres más reveladoras de su época.

Aún así, la juventud de la madre de Fran Rivera está marcada por la alegría, por el bienestar y, sobre todo, por el amor. Estudió en el Liceo Francés de Madrid, tras la graduación no quiso entrar a la Universidad y con quince años se enamoró del gran Francisco Rivera Paquirri, con quien contrajo matrimonio sin siquiera haber cumplido los 18 años. 

Por más que sus padres trataron de disuadirla fue imposible, con su carácter temperamental Carmina Ordóñez impuso, como tantas veces, su criterio. El enlace se dio el 16 de febrero de 1973 en la Basílica de San Francisco El Grande y la fiesta posterior en una sala del Parque del Retiro. “La boda del año”, fue caratulada la unión entre el torero y ella que, con la llegada de sus dos hijos, Fran y Cayetano, nada le impidió desengañarse de su decisión. 

"La boda del año" fue la carátula que se le dio a la boda de Carmina Ordóñez y Paquirri. 

Como toda joven, porque eso era, la socialité no era afín a vivir en el campo, prefería ciudades como Madrid o Sevilla donde podía salir, divertirse, ir a discotecas. Pero, Paquirri la impulsó a otra vida, lejos del bullicio de las grandes poblaciones, él prefería alojarse entre toros y caballos. Todas estas disconformidades fueron gran parte del motivo que, siete años después de casarse, los llevaron a obtener el divorcio el 16 de febrero de 1979.

La llegada de Fran y Cayetano fue la más especial en la vida de Carmina Ordóñez.

Tras estrenar su nueva condición de soltera, Carmina Ordóñez rehizo su vida debutando como modelo de pasarela. “Carmina la Divina” fue considerada en ese entonces, momento en el cual también atravesó algunos idilios con distintos hombres. Sin embargo, el segundo que marcó su corazón fue Julián Contreras. 

Carmina Ordóñez en su segunda boda con Julián Contreras.

Un joven onubense a quien conoció en 1982, quien componía y cantaba baladas flamencas fue quien se convirtió en el segundo esposo de esta muchacha que, con su forma de ser, seguía siendo la más llamativa de los medios. Lo curioso de esta relación es que con Contreras se casó no solo una, sino tres veces. La primera en Miami, la segunda en Las Vegas y la tercera y religiosa fue en 1988 en Madrid. 

Carmina Ordóñez, como siempre demostró ser católica, quería contraer matrimonio “como Dios manda”. Luego, a este matrimonio llegó el tercer y último hijo que tendría, quien fue bautizado como su padre y a quien apodaron Junior para diferenciarlos. No así, a pesar de que para las afueras mostraban felicidad, su relación se terminó con ella marchándose a Sevilla y él a Huelva con sus padres. 

"Junior" fue el sello que marcó el amor de Carmina Ordóñez y Julián Contreras.

Luego, en 1997, ya divorciada de Julián Contreras, la suegra de Eva González encontró el amor en brazos de Ernesto Neyra. Con él contrajo su tercer matrimonio el 7 de noviembre del mismo año, pero solo duraron juntos hasta 1999 ya que su romance estuvo marcado por violencia de género que, por su parte él negaba, pero que ella admitió públicamente. 

El romance entre Carmina Ordóñez y Ernesto Neyra estuvo marcado por las polémicas.

A pesar de todo el malestar que Carmina Ordóñez atravesó por causa de sus parejas, su fallecimiento fue muy duro para todos. Especialmente para sus tres hijos, quienes fueron testigos de cómo su madre se hundió en una profunda depresión y cayó en el mal camino de las sustancias.