SABÍA DE DESAMORES

El primer gran amor de Rocío Jurado no fue Pedro Carrasco sino un hombre que le rompió la ilusión

Semejante artista no podía tener el corazón sano de desengaños y la historia relatada al pié es una prueba de ello.
lunes, 1 de marzo de 2021 · 17:25

La biografía de Rocío Jurado está llena de matices y además de los dramas familiares y las disputas que mantienen sus herederos, hay un tema muy recurrente y es el de sus maridos. De Pedro Carrasco y de José Ortega Cano sabemos absolutamente todo pero siempre es bueno recordar que los primeros pasos de la artista en el mundo del corazón, no los dio precisamente con ninguno de ellos sino con otro hombre que quizás hasta fue más importante porque se ocupó de buena parte de su carrera artística y de consolidar las bases para que se convirtiera en el ícono que conocemos hoy.

Enrique García Vernetta es el nombre del señor que bien podría catalogarse como el primer amor de Rocío Jurado y también como el primero que le demostró que el mundo no era del color de las rosas y que las canciones penosas que muchas veces entonaba, tenían mucho sentido. Se conocieron en el ámbito laboral porque él fue su primer representante, una figura trascendental en la vida de cualquier artista en ascenso justamente porque tiene a su cargo la tarea fundamental de preservar la imagen de su cliente y engrandecerla en pos de conseguirle un futuro mejor.

“Rocío no solo fue mi novia, fue mi mujer y estaba locamente enamorada de mí y yo de ella. Fue la mujer de mi vida”, aseguraba el hombre a la revista “Vanitatis” hace algún tiempo en un claro intento por colocar su experiencia al mismo nivel de Carrasco o de Ortega Cano. Sin embargo, algunos allegados a la tonadillera aseguran que lo que hubo entre ellos fue absolutamente pasional y verdadero, pero que no acabó como ella esperaba y el responsable de ese desenlace fue él.

Aparentemente Vernetta tenía una fama que poco le ayudaba en su vínculo con “la más grande” pues era un galán que no podía contener su interés por las mujeres. Dicho con otras palabras, Rocío Jurado estaba con un donjuán con fobia al compromiso, situación que terminó agotando a la cantante y hasta haciendo que su madre interviniera con un ultimátum muy típico de aquella época. Doña Rosario Jurado seguramente un poco cansada de ver que el novio de su chica dilataba las formalidades, apuró a su hija a dar el gran paso pero cuando finalmente Enrique García Vernetta estuvo dispuesto, Rocío Jurado lo abandonó sin más.

Cabe destacar que por aquel entonces el ambiente en España estaba inundado por el aroma a sacramentos de la iglesia católica y todo aquel que mantuviera un romance fuera del matrimonio por tiempo prolongado, comenzaba a ser visto con muy malos ojos, algo que no ayudaría en nada a la carrera como solista que Rocío Jurado tenía muy claro que quería conseguir. Empujada por aquella situación y un contexto que le ayudaba a tomar la decisión, la de Chipiona se armó de valor y dejó de esperar al hombre que fue su primer gran amor.

Posteriormente se ha rumoreado que Rocío ha tenido encuentros posteriores con Enrique, incluso ya estando casada con el padre de su primera hija pero eso jamás ha podido ser confirmado. Es muy probable que continuaran coincidiendo en algunos proyectos porque ambos se desempeñaban en el mismo ambiente pero eso no quiere decir que hubiesen vuelto a tener intimidad. De todos modos la historia de Rocío Jurado es tan amplia y está tan colmada de anécdotas apasionantes, que no costaría demasiado imaginarla en plan de fugitiva en medio de la noche para rencontrarse con aquel hombre que le hizo sentir uno de los sentimientos más puros por primera vez.