Como por arte de magia

De completa desconocida a novia de España: cómo llegó a la fama Ana Soria, la chica de Enrique Ponce

Desde algunos pocos seguidores en Instagram hasta ascender a miles de followers, la joven almeriense pasó de la noche a la mañana a ser portada de múltiples revistas.
miércoles, 13 de enero de 2021 · 09:55

Cuando el verano pasado, el romance entre Ana Soria y Enrique Ponce salió a la luz, admiradores y detractores del diestro elucubraron todo tipo de hipótesis sobre quién era aquella joven almeriense, que había aparecido de repente en la escena de la prensa del corazón. Sus fotos veraneando con el torero, dieron tela para cortar y las marcas reconocidas, enseguida miraron a la estudiante de Derecho y sus atuendos escogidos para subir a su tímida cuenta de Instagram.

Una de las primeras fotos que se hicieron públicas de Ana Soria.

Tal fue así que Ana, de la noche a la mañana, sumó miles y miles de seguidores en la red de los corazones. La prensa rosa estaba siguiendo sus pasos y las portadas parecían disputarse entre sí, la mejor fotografía obtenida de la nueva pareja. De a poco, el mundo del contenido virtual comenzó a ver en Soria, una posible cara nueva en lo que a publicidad por redes sociales respecta. La almeriense tenía todo para convertirse en una buena influencer: popularidad, porte, gusto por la moda y sobre todo, protagonismo en el foco mediático.

Fueron firmas tales como “Pronovias” y “El capote” (marca con la que también tiene contrato Ponce), las que estuvieron orbitando cerca de la joven. Los rumores se esparcían como el viento y los detractores, ponían toda la vida de Ana en duda: ¿estaba por interés económico con el torero? ¿Sería capaz de vivir en Madrid, alentada por el valenciano, para explorar su veta de influencer? Las dudas, con el transcurrir de los meses, se fueron despejando. Las ofertas que en un principio, la joven llegó a cotejar (con el apoyo de Enrique), enseguida se volvieron arena entre los dedos. Ana, priorizó su independencia, su vida tranquila y, por supuesto, su estudio.

Lo que más predomina en el armario de Ana son los denims.

Quienes se encargan de analizar este tipo de cuestiones, relacionadas a los movimientos virtuales y la publicidad en redes, creen que lo que le sucedió a Soria fue lisa y llanamente, falta de interés. Pese a haber aumentado el número de followers, al poco tiempo de comenzada su relación con Ponce, Ana jamás etiquetó ninguna marca ni llegó a interactuar directamente con la prensa y los usuarios. Esto hizo, lógicamente, que el interés hacia ella fuera mermando. De estar en la cresta de la ola mediática, Soria pasó a una meseta en la cual parece estar muy cómoda: ya afincada en su ático del amor con Ponce (en pleno centro de Almería), la pareja disfruta de la compañía de su hijo perruno, Ney.

Algo que no deja inmutable a nadie, sin embargo, es la cepa de influencer que Ana pareciera tener. Sus looks veraniegos publicados en Instagram al igual que los outfits escogidos en su escapada a Bilbao, muestran que pese a tener un perfil bajo, Soria tiene un gran sentido de la moda y últimas tendencias. Las pocas fotografías con las que cuenta su perfil en la red de los corazones, así lo prueban: looks básicos con jeans, chaquetas rojas y accesorios mínimos pero indispensables.

El último vídeo publicado por la muchacha demuestra que en lo que realidad le interesa, es la tranquilidad de un atardecer en la playa. Esta parsimonia que parecieran disfrutar tanto ella como Enrique Ponce, podría poner de los pelos (y muy pronto) a Paloma Cuevas. Y es que desde que las aguas se calmaron con el revuelo de su separación, la firma del valenciano en el divorcio se sigue haciendo esperar. Según fuentes cercanas a él, la firma es inminente y solo queda ajustar detalles. Sin embargo, para aquellos cercanos a Paloma Cuevas, la pronta resolución del asunto no pareciera aparecer tan clara en el horizonte. ¿Será la burbuja de Ana Soria la que lo tiene así de obnubilado o existe otro motivo?