Cuando se casó la abuela

Himnos y choques religiosos, la boda de Federica, madre de la Reina Sofía, marcó el destino familiar

En 1938, la Princesa Federica con tan solo 21 años, contrajo matrimonio con el Príncipe Pablo, en una boda que lejos estuvo de ser perfecta.
martes, 12 de enero de 2021 · 09:14

En una época en la cual las Monarquías suelen ser cuestionadas, hubo una Princesa que tuvo que enfrentarse a la puesta en duda de su Corona mucho antes que el Siglo XXI comenzara. Hablamos de Federica, madre de la Reina Sofía y abuela materna del ahora Rey Felipe. Su historia, como muchas otras monarcas que se enfrentaron al poder, está cargada de idas y venidas, según el historiador que aborda sus días.

En los últimos años, Grecia ha comenzado un trabajo de recuperación de material histórico relacionado a la última Familia Real Helena. Tal es así, que actualmente, el abandonado Palacio de Tatoi está siendo reconstruido. Allí, no solo vivió la suegra de Letizia sino también sus padres y sus hermanos. A los alrededores mismos del Palacio, descansan también los restos de todos los familiares Reales helenos de la exprincesa Griega.

Uno de los últimos hallazgos fue el de los diarios oficiales de la Reina Federica, escritos por sus damas de compañía y que recientemente fueron publicados bajo el ala de sus tres hijos (Sofía, Constantino e Irene). Además, se encontró un peculiar carruaje que madre e hija compartieron el día de sus bodas: la primera, el 9 de enero de 1938 y la segunda, el 14 de mayo de 1962.

Boda del Príncipe Pablo y la Princesa Federica, madre de la Reina Sofía.

Sin duda alguna, el hallazgo de los manuscritos despertó en Grecia diferentes emociones sobre una Reina que supo pisar fuerte en el trono y la vida política y que, como todo personaje público con presencia, fue amada y no querida en medidas iguales. Pero, ¿quién fue esta Princesa que, con tan solo 20 años, tuvo que cambiar de país, religión e idioma para casarse con un Príncipe 16 años mayor que ella?

La boda entre el Príncipe Pablo (padre de la Reina Sofía de España) y de “Freddie” (como cariñosamente llamaban en Austria a la Princesa Federica de Hannover), terminó uniendo a dos Familias Reales que ya estaban emparentadas por lazos de sangre. Ambos Príncipes eran primos segundos ya que sus padres eran primos hermanos: Sofía, madre de Pablo, era hermana del abuelo de Federica, el Emperador Guillermo II de Alemania. Sin embargo, “Freddie” tenía una refinada sangre azul: ocupaba el trigésimo cuarto puesto en la línea de sucesión al trono británico.

Si bien ambos se conocieron en Florencia, donde la Princesa se encontraba en aquel entonces estudiando, los padres de la Reina Sofía de España decidieron casarse tres años más tarde, cuando ambos se reencontraron en Berlín en ocasión de las Olimpíadas. La boda entre ambos no estuvo exenta de inconvenientes y desavenencias: ya en primer lugar, debieron pedir permiso al padre de la Reina Isabel II de Inglaterra para poder casarse.

Aquellos historiadores que pudieron presenciar la boda, recordaron años más tarde, que la lluvia fue la gran protagonista. Sin embargo, dos hechos importantes (y fuera de la historia oficial) fueron los que marcaron el evento. Por un lado, al ser Federica de religión protestante luterana, tuvo que cambiar sus convicciones al catolicismo ortodoxo. Cuando los popes griegos instaron a la prusiana a que cambiase también su nombre “por uno más griego”, su sangre alemana se negó rotundamente. La abuela del Rey Felipe VI ya comenzaba a mostrar su carácter.

Federica fue amada y temida por el pueblo griego.

Un velo nupcial compartido y un ramillete de azahares

La segunda particularidad, y quizás una no tan conocida es que, por aquel entonces en Alemania, Adolf Hitler ya era el líder y canciller máximo del Tercer Reich. Por esta razón, el dictador quiso hacer sonar en la boda de Pablo y Federica el himno del partido hitleriano, el “Horst Wessel”. La Familia Real Griega se negó categóricamente. Esto no impidió, sin embargo, que años más tarde, fuese el mismo Churchill quien “acusara” a Federica de ser nieta del káiser, insinuando su paso por la militancia en las juventudes hitlerianas.

A través de cortinas de agua que caían del cielo, la madre de la Reina Sofía de España llegó en la carroza real a la catedral metropolitana de Atenas. Allí, se celebró la ceremonia ortodoxa griega en la cual Federica se convirtió a los ojos del pueblo griego, en una más de ellos (los años dirían luego, para muchos, lo contrario). La Princesa de apenas 21 años llevaba un traje de novia confeccionado en Múnich y su velo, heredado de su madre, fue el mismo que en 1962, la suegra de Doña Letizia utilizó en su boda con Juan Carlos.

Uno de los detalles fue que en el ramo de flores de la madre de Doña Sofía, había flores de azahar de una planta que su abuelo, el emperador Guillermo II de Alemania, le había dado y ramitas de mirto, con las que se suelen casar las mujeres de la Corona Británica. Sin ser parte todavía de ella, asistió a la boda de Federica, el entonces Príncipe Felipe de Grecia, marido actual de la Reina Isabel II y primo hermano del Príncipe Pablo. En aquel entonces, pocos meses habían pasado de la tragedia aérea en la cual su hermana Cecilia y sus hijos habían perdido la vida.

Lo que vino después de la unión en santo matrimonio de los dos Príncipes, tampoco estuvo exento de polémica. El pueblo esperaba ver a sus futuros Reyes recorrer sus tierras. Sin embargo, los padres de la Reina Sofía de España decidieron aislarse en una villa en las afueras de Atenas, en Psykhikó. Diez meses después, nacería la primogénita de Pablo y Federica, la pequeña (y ahora Reina Emérita de España), Sofía.

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