Perfil bajo

Así es la vida de Miguel, el hijo de Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger que pocos conocen

Cómo vive el primer hijo del segundo matrimonio del cantante.
domingo, 6 de diciembre de 2020 · 03:15

Julio Iglesias es reconocido por ser el cantante español con más discos vendidos en la historia, y a su vez, por ser el cantante que más amoríos tuvo a lo largo de su vida. Sin embargo, el artista solo se casó dos veces.

La primera vez, fue con la filipina Isabel Preysler, y tuvieron tres hijos. Y, la segunda, con la holandesa Miranda Rijnsburger con quien el cantante tuvo cinco hijos, y el primero de ellos fue Miguel Iglesias, que acaba de cumplir 23 años.

Miguel Alejandro Iglesias, junto a su novia. 

Miguel Alejandro Iglesias se independizó a sus 20 años, y abandonó la casa familiar de Miami donde vivía con su padre, su madre y sus cuatro hermanos. La raíz de esta decisión habría sido que Miguel se llevaba muy mal con el cantante.

Desde ese momento, el hijo de Julio Iglesias mantiene un perfil muy bajo y poco se conoce de él. Siempre optó por no decir que es “hijo de” y ganarse sus logros por su trabajo y su dedicación, sin la ayuda de su apellido.

Julio Iglesias.

Tal como su hermano mayor, el cantante Enrique Iglesias, fruto del primer matrimonio del madrileño, Miguel sueña con llegar a ser algún día un reconocido productor del mundo de la música.

Mientras tanto, el cuarto hijo del artista se desempeña como asesor en “ONE Sotheby´s International Realty”, una agencia inmobiliaria que se encarga de comprar y vender lujosas mansiones en la ciudad de Miami.

La foto que subió Julio Iglesias con Diego Armando Maradona, a su cuenta de Instagram. 

Hace pocos días, el cantante fue noticia en los medios por haberse despedido a través de su cuenta oficial de Instagram del astro del fútbol, Diego Armando Maradona, con quien compartía una gran amistad.

Sé que tienes preparado un campo de fútbol en el cielo y seguro que estás formando un equipo imbatible, el equipo con el que vamos a seguir soñando todos. Descansa en paz.