Política

Yolanda Díaz y el reto de suceder a Iglesias

La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo deberá liderar la reforma laboral y el relanzamiento de Podemos.
miércoles, 5 de mayo de 2021 · 15:42

La jornada de las elecciones del 4M en la Comunidad de Madrid ha abierto varios escenarios que dejan como protagonista, a pesar de su reticencias, a la actual vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

La salida de Pablo Iglesias del Gobierno para lanzarse a la búsqueda de la presidencia de la CAM, y como muchas veces él mismo lo dijo, frenar a la ultraderecha, dejó a Díaz el primer reto por cumplir: reemplazarlo en el liderazgo de Unidas Podemos dentro del Ejecutivo de coalición.

Tras los resultados de ayer en las elecciones madrileñas, Iglesias ha dado un nuevo paso al costado, asumiendo como pocos políticos lo harían que él mismo ya no suma en las campañas y que al verse convertido en "un chivo expiatorio" despierta "lo peor de los que quieren destruir la democracia". 

Yolanda Díaz durante la campaña de Unidas Podemos para el 4M.

La titular de Trabajo pasa así entonces a asumir tal vez el reto más complejo que pueda tener tras su llegada al Gobierno, que es la reconstrucción de un partido político debilitado por muchas razones, pero que se tiene que relanzar como la alternativa a la izquierda del PSOE.

Como ministra, Yolanda Díaz ha demostrado que logra lo que quiere; fue la mujer que consiguió a pocos de días de asumir su cargo en la cartera de Trabajo poner de acuerdo a los agentes sociales para subir el salario mínimo interprofesional a los 950 euros al mes, y con la llegada de la pandemia, la protección pública que significan los ERTE.

En el nuevo panorama que le aparece a Díaz a partir de ayer, no solo se trata de reemplazar a su amigo y compañero de batallas en varias de las luchas que empezaron juntos, sino de poder encarar su proyecto común tal vez mejor que él lo hizo, y ese ya es un gran desafío. A pesar de lo que muchos se quieren repetir, Pablo Iglesias logró en siete años cosas que muy pocos se hubieran planteado hacer, soportando un acecho político y mediático como nunca antes se había visto.