Fue traído de China

La historia del oso panda gigante “Chu-Lin”, un símbolo de una época en Madrid

Fue uno de los grandes ídolos de los niños y niñas de la ciudad.
sábado, 1 de mayo de 2021 · 11:52

Los zoológicos fueron, sin duda, un símbolo de una época de algunas ciudades del mundo y Madrid no fue la excepción. Hoy, tan cuestionados por una perspectiva diferente sobre el cuidado de los animales, esta historia sería imposible de pensar. Sin embargo, sucedió.

El oso panda “Chu-Lin” vivió en Madrid hasta el 30 de abril de 1996, día en el que el diario ABC tituló: “Murió el ídolo de los niños”. Y, más adelante, agregó: “Dejó huérfanos a miles de niños”.

Juan Carlos y Sofía.

De esta manera, queda clara la repercusión de la vida del oso y el apego de los más pequeños por su particular historia, que comenzó con un viaje de Don Juan Carlos y Doña Sofía a China en 1978.

Por aquellos años, como narra ABC, el Gobierno de Pekín obsequió dos osos panda como muestra de la “unión entre los pueblos de China y España”. Inmediatamente, los llevaron al Zoo de Madrid y fueron la principal atracción del parque.

La Reina Sofía junto con el panda. 

A los cuatro años, los ojos del país, la región y el mundo se posaron sobre la hembra “Shao-Shao” ya que tuvo dos mellizos panda en cautiverio. La noticia tuvo una gran repercusión por lo difícil que eso suceda en esas condiciones y por el hecho de ser un parto gemelar.

Hasta ese entonces, había solo once pandas fuera de China y solo en el gigante asiático y en México se había logrado la reproducción de la especie. Por eso, España entraba entre los tres países del mundo que lo presenciaron.

Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Al tiempo, comenzaron a proponer nombres para los dos nuevos osos pandas, uno con la necesidad de una incubadora ya que “Shao-Shao” no lo alimentaba. En tanto, ganó la propuesta de Tatiana Fisac, experta en filología china, y lo bautizaron como “Chu-Lin” (“Tesoro entre bambúes”).

Asimismo, el joven oso vivió 14 años en Madrid hasta que, por un colapso físico, perdió la vida en 1996, y estuvo en el libro Guinness como el animal más caro del mundo, estimado en más de un millón de libras.

Por último, después de barajar diferentes opciones sobre qué hacer con su cuerpo, desde 2016 se exhibe disecado en la sección Biodiversidad del Museo Nacional de Ciencias Naturales, junto con los restos de su madre, Shao-Shao.