Filomena

La Aemet advirtió sobre la nevada más grande del siglo desde el 31 de diciembre

La Agencia Estatal de Meteorología dió el primer aviso oficial de lo que vendría ocho días antes.
miércoles, 13 de enero de 2021 · 09:57

La borrasca Filomena ha pasado por España dejando a su paso la nevada del siglo en Madrid y temperaturas récord en varias provincias, que ahora siguen bajo alerta por la ola de frío y heladas.

Mientras el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid insisten en declarar la catástrofe por Filomena, y el Gobierno central realiza la evaluación de los daños y está predispuesto a hacerlo, surgen ahora las reflexiones sobre si la situación habría podido ser otra.

La Aemet hizo el primer aviso oficial sobre la borrasca el 31 de diciembre.

El diario El País publica hoy una cronología de la borrasca que deja en evidencia que algo falló, cuando los primeros rumores sobre lo que estaba por venir aparecieron en la Nochebuena de la mano de meteorólogos y aficionados.

El jueves 31 de diciembre, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), hace el primer aviso oficial: una fuerte borrasca que se acerca a Canarias, descargará nieve “en cotas inusualmente bajas”. En ese momento, Filomena no tenía nombre.

La segunda nota informativa de la Aemet llega el 2 de enero, en la que advierte de nuevo sobre la borrasca y detalla con más precisión la zona que podría verse afectada. El martes 5, haría ahora un “aviso especial”, o de alta probabilidad de un fenómeno extraordinario.

Ese mismo día, la agencia avisa lo que claramente sucedió desde el miércoles 6, caerían sobre Madrid 20, 30 o 40 centímetros de nieve, y le da a la borrasca el nombre de Filomena. El jueves 7 comienza a nevar en Madrid en horas de la mañana.

Un autobús abandonado el sábado. El País

Ante los primeros copos de nieve, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, asegura que aunque la ciudad está preparada, recomienda que se “minimicen los desplazamientos” durante los próximos dos días. Esa misma noche, la Aemet aumenta el aviso a rojo.

Después de todo esto, el viernes 8 los madrileños hacen vida normal, se desplazan sin problema, los autobuses y trenes no paran. A las horas de la tarde, el colapso por Filomena se apoderaba de la ciudad, dejando en evidencia que las emergencias reaccionaron tarde.

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