Verano y crisis

Entre la pandemia y la esperanza: los españoles eligen en un agosto atípico

Destinos posibles en una temporada particular.
domingo, 9 de agosto de 2020 · 11:47

En uno de los veranos más atípicos de la historia, con una crisis inédita del turismo, se está dando en este agosto un fenómeno: la montaña le está ganando a las playas en la elección de los españoles para sus vacaciones. 

Los destinos de montaña del norte español están disfrutando de una temporada sorprendente, en donde en varios puntos la ocupación bordea el 100%. Un brutal contraste con la depresión de los números en la  costa mediterránea.

Los turistas dejan las costas.

Casi la totalidad de las visitas que se reciben en estas zonas rurales son de turistas españoles, y esto configura un modelo distinto al de la sobreexplotación febril que provoca el turismo extranjero. Con una proporción de infraestructura y espacios naturales mucho más saludable. 

 

“Hemos tenido un buen julio, con ocupaciones del 90% y ahora nos acercamos al 100%, creemos incluso que la temporada será más larga este año”, informa el presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural.

Las zonas rurales se han llenado de turistas.

En los destinos rurales de Asturias, los viajeros comenzaron a llegar a fines de junio, antes de lo habitual, y el movimiento de las reservas parece indicar que la temporada se extenderá hasta mediados de septiembre.  

La cámara de la Hostelería de Cantabria, una de las comunidades con turismo rural que más celebra esta temporada anómala, afirma que los resultados superan ampliamente las previsiones, calculan que la diferencia con el 2019 es sólo del 10%. Datos excelentes si se observan otras regiones. 

Los hoteles y casas rurales prevén reservas de entre el 60% y el 80%.

En los cámpings y hoteles de los Pirineos catalanes pronostican una ocupación del 80% en agosto, mientras que las casas rurales prevén reservas de entre el 60% y 70%. Cifras que, aunque menores a las del año pasado, resultan sorprendentes en el contexto del verano español. 

El turismo de montaña se mueve a un ritmo diferente al resto de la industria española, acostumbrada a la visita de los extranjeros y a la preponderancia del sol de las playas en las preferencias vacacionales. Algo parece empezar a cambiar. 

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