Falleció en Brasil

"Si no hay causas grandes, la vida no tiene sentido": así era Pere Casaldáliga

El “Obispo del Pueblo” era reconocido por su intensa labor social.
sábado, 8 de agosto de 2020 · 17:21

Pere Casaldáliga ha fallecido este sábado en Brasil, a los 92 años de edad, hecho que ha conmocionado a la opinión pública de ese país, así como de la sociedad catalana de donde él era originario.

El obispo español vivía en el país latinoamericano desde hace más de 50 años, y actualmente estaba ingresado en Batatais, en el interior del estado de Sao Paulo, padeciendo una neumonía con derrame pulmonar, sumado al párkinson que ya tenía.

 Pere Casaldáliga  estaba ingresado el religioso desde el martes en Batatais.

El religioso era enormemente reconocido y querido en Brasil, por su intensa labor social, su lucha contra la violencia en el campo y su defensa de los más vulnerables, concretamente de las etnias indígenas de la Amazonía. 

"No basta con ser creyente. Hay que ser creíble".

Por todo eso, era conocido como el "obispo del pueblo" y para rendirle homenaje el pueblo brasileño ha anunciado tres velatorios en su honor: uno en Batatais y los otros dos en la región de Mato Grosso, en las que más desempeñó sus labores pastorales.

El obispo español era reconocido por su ayuda a los más desfavorecidos.

Además de su vida dedicada a los más pobres y desfavorecidos, también se destacó por su vasta producción literaria, dejando más de 50 obras de prosa, así como múltiples de poesía y artículos.

"En amor, en fe y en revolución, no es posible la neutralidad".

El catalán era hijo de campesinos y fue ordenado sacerdote en la España de la dictadura de Francisco Franco. Tras esto se convirtió en uno de los impulsores de la Teología de la Liberación y de los derechos de los indígenas.

El religioso era uno de los máximos exponentes de esta corriente surgida en Latinoamérica y defensora de los pobres.

Pere Casaldáliga llegó a sufrir amenazas de muerte más de una vez, entre ellas por su defensa de los indígenas Xavante de Marãiwatsédé en la devolución de sus tierras tras ser ocupadas por invasores.

La mayoría de su vida se dedicó a combatir las injusticias de carácter social, ecológico y económico, especialmente de la Amazonia, donde siempre tuvo una vida austera y sin privilegios.

"Donde no hay libertad, no puede haber justicia".

Otras Noticias