Alivio en los pueblos afectados en el sur gallego

El incendio en Galicia parece estar controlado

Tras cinco días de tensión, los principales focos estarían a salvo.
lunes, 3 de agosto de 2020 · 04:20

Los incendios forestales comenzados hace unos días continúan “controlados”. Se han consumido 1.535 hectáreas, de las cuales 525 son agrícolas y 1.010 forestales, sumado a daños causados en huertas, fincas y colmenas. Cuando la situación empezó a mejorar, la Consellería de Medio Rural desactivó el protocolo de la “Situación 2” de alerta por proximidad a núcleos habitados. 

Las llamas se originaron este miércoles en Cualedro. En momentos alcanzaron los siete metros de altura. Los vecinos se quejaron porque los servicios de extinción tardaron mucho tiempo en aparecer desde que se iniciaron las llamas. La quema forestal llegó a atravesar de lado a lado al pueblo y hasta rodeó un parque infantil. Muchas viñas de la zona quedaron seriamente dañadas y se han echado a perder árboles y huertos.

Los ciudadanos se defendieron como pudieron mientras esperaban ser socorridos.

La velocidad de las llamas llegó en poco tiempo a la zona de Monterrei. “No aguantabas en la casa, nos ahogábamos con el humo”, contó Efe Antonio. El es un vecino que ve “difícil” una solución rápida a esta serie de incendios que cada año castiga a la zona del sur gallego.

La Xunta de Galicia sospecha de más de una veintena de parroquias en la lista de localidades con alta actividad incendiaria. En concreto hay un total de 90 posibles focos, que están siendo investigados por las fuerzas policiales. Por su parte, el gobierno central estudia la posibilidad de solicitar la declaración de “zona catastrófica”, considerando los daños ocasionados en tierras productivas para los gallegos.

Desde la Xunta investigan el caso de cerca.

“Está claro que la valoración es negativa. Este incendio ha sido por el momento uno de los más grandes de este verano”, admite el alcalde de Monterrey, José Luis Suárez.

La ciudad de Ourense fue la más castigada por los avanzados efectos de las llamas, pese a haberse iniciado en Cualedro. Los vecinos definen lo vivido en una sola palabra: infierno. La mayoría coinciden en que lo ocurrido “pudo ser peor” al comprobar en cuestión de minutos un incendio forestal que arrasaba a su paso el trabajo de todo el año en fincas, cultivos, árboles y animales.

“No ardieron las casas de milagro. Pudo ser horrible además del peligro que supuso para los vecinos”, dijo a Efe, Carmen Sola, una ciudadana de allí.

El descontrolado incendio boscoso obligó a desplegar a una importante flota de efectivos aéreos y terrestres, que contaba con trece helicópteros y trece aviones, además de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) con un total de 43 agentes y 45 motobombas, seis palas bulldozer.

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