¿Llega para quedarse?

Teletrabajo en pandemia: beneficios y perjuicios

Especialistas ofrecen su mirada.
lunes, 10 de agosto de 2020 · 03:30

Comenzaba marzo y el coronavirus estaba en la cresta de la ola. Las oficinas se vaciaron de gente y el miedo creció. Los empleados debieron poner sus computadoras sobre la mesa del comedor e instalar el Zoom. Algunos empresarios tuvieron que buscar en tiempos acotados por ordenadores en un país que se cerraba, establecer plataformas seguras y organizar virtualmente tareas. Rosa Santos, directora de Relaciones Laborales de la patronal CEOE, asiente sobre esto y recomienda priorizar el teletrabajo.

Por su parte, la especialista en Medicina del Trabajo, Teófila Vicente-Herrero, asegura sobre el trabajo a distancia: “No todo el mundo está preparado y no a la misma velocidad”. Aquella tensión de sostener el nivel de rendimiento ante rutinas no habituadas, causa “somatizaciones, con alteraciones digestivas, del ciclo del sueño y ansiedad por esa mala adaptación a la nueva situación de estrés”.

El estrés y la ansiedad son factores que se verían afectados.

Se agravaría entre quienes nunca lo hicieron: “Había desinformación, falta de formación y de tecnología. Se han roto los horarios. En muchos casos se hacen jornadas interminables, y eso genera una alteración de los ciclos biológicos y de las relaciones familiares y sociales”.

Siete de cada diez empresas españolas enviaron a todos, o parte de sus trabajadores a casa, según una encuesta reciente. Más de tres millones de personas trabajaron desde sus casas durante el aislamiento obligatorio, cuatro veces más que el 4,8% de los que ya estaban habituados al teletrabajo.

Durante el confinamiento, millones de españoles teletrabajearon mientras sus hijos hacían lo propio con sus colegios.

“Trabajas de sol a sol. Es mentira que puedas administrar mejor tus tiempos. Mezclas tu espacio de trabajo con tu espacio privado. No desconectas. Me he encontrado con 20 correos a las diez de la noche. Los fines de semana también”, se queja Ana (61 años), técnica del Estado.

“No nos hemos adaptado, hemos pensado que teletrabajar es trasladar la oficina a casa y ya está. No tenemos un control de la situación, padecemos estrés crónico. No hay descansos”, dice el profesor de Psicología Social, Francisco Díaz Bretones. “Hemos expandido el tiempo y el espacio. Si el trabajo antes estaba circunscrito a un lugar durante un tiempo, eso ha desaparecido. Es lo primero que hacemos al despertarnos y lo último al acostarnos. No disponemos de tiempos de recuperación y de descanso. La recuperación física es mucho más rápida. Pero psicológicamente tardamos mucho más en volver a un estado de relajación”.

Oficinas de Facebook en Madrid, hoy en día vacías.

El trabajo a distancia es una realidad que llegó a las grandes compañías. Twitter ya tiene esta rutina de trabajo con sus empleados. Facebook planea que la mitad de su grupo hará lo mismo en unos cinco años. Google ya avisó que no tendrá empleados en la oficina hasta 2021. En España, empresas como ING brindarán opciones para el teletrabajo de una forma más flexible. 

Un poco menos de la mitad (41%) de las empresas del país tiene pensado seguir con la fórmula de teletrabajo, y un 30% de los trabajadores podría hacerlo, según cálculos del Banco de España. De mientras, el Gobierno está por terminar un proyecto de ley al respecto, que incluye la voluntariedad (de empleado y empleador), flexibilidad y derecho a la desconexión.

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