Coronavirus

La irresponsabilidad diaria de no usar mascarillas

Testimonios de policías sobre los casos.
lunes, 10 de agosto de 2020 · 05:45

Varias ciudades españolas registran más de un centenar de multas diarias por no utilizar tapabocas. Dos policias cuentan la situación en Málaga. Tienen la orden estricta de priorizar la vigilancia del uso de mascarillas y del cumplimiento de la distancia social preventiva de seguridad, así como al control de evitar aglomeraciones en reuniones. 

Pertenecen a una de las policías municipales que más multas realizan en España por la ausencia de tapaboca: 3.295 sanciones desde que Andalucía estableció la obligatoriedad el 15 de julio. La capital malagueña tiene 600.000 habitantes, y cuenta con apenas unos 120 policías locales para estas tareas de control. “Hay muchas casuísticas y es imposible que estemos en todos lados”, cuenta un agente. 

En Málaga, los policías cuentan que no hay suficientes efectivos para las labores de control. 

Los policías cuentan que caminar con una botella en la mano es una excusa típica para no llevar mascarilla. “Te dicen que están bebiendo, aunque lleven ya una hora con ella”. El deporte es otro argumento: quienes caminan o corren por el paseo marítimo, dicen no portar la tela protectora porque están haciendo actividad física, “cuando se ve claramente que no la están haciendo”. Otro es el caso de quienes tratan de remediar la situación con un pañuelo o una camiseta para tapar nariz y boca.

Málaga tiene más de 150 sanciones diarias, pero Valencia la supera con más de 200, según Ferran Bono. Zaragoza registra 120, Bilbao y Vitoria rondan en las 150 semanales al igual que Ceuta, mientras que en Barcelona cuentan con unas 100 a la semana, según precisa la Guardia Urbana. En las noches de fines de semana de Sevilla, se superan las 60. Por lo que, resumidamente, la situación es similar en la mayoría de España desde que las comunidades obligaran el uso de mascarillas

Aarón Cano es concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Valencia. Dice que los datos son “la demostración de que se ha perdido el respeto a la covid-19”. “Es un acto tan sencillo como ponerse la mascarilla por la calle, no es complicado”, lamenta. Además, recuerda que muchos municipios hicieron campañas para concientizar sobre su utilización y resulte clave para el control de contagios.

“Jamás hubo tantos avisos”, cuenta el agente Ángel, que previamente acudió a una panadería por la denuncia que la dueña no llevaba mascarilla. Otras veces, clientes de restaurantes denuncian a camareros que tampoco la portan, así como a negocios gastronómicos con mesas demasiado juntas o locales que exceden su capacidad. Hay veces que quedan solo avisados, pero en otras pueden sancionar con 100 euros. “Sobre todo a quien directamente no lleva mascarilla o se pone chulo diciendo que no la usa porque no le da la gana”, dice otro agente policial.

Las denuncias van desde reuniones hasta irresponsabilidades en locales de comida.

La experiencia de la policía local malagueña es que los más reacios a utilizar el tapabocas obligatorio son quienes oscilan los 15 y 25 años. Lo notan, más que nada los fines de semana, donde suspenden frecuentemente botellones o grandes grupos en la playa. El ocio nocturno es otro punto conflictivo, como demuestran las denuncias vecinales. Muchos jóvenes organizan encuentros o fiesta en grupos (de hasta 100 personas) en lugares donde piensan que los agentes no llegan: casas en la montaña, descampados alejados, o zonas deshabitadas.

“El mensaje que debe calar es que no hay que confiar el uso de mascarilla a la presión policial: es una cuestión de responsabilidad individual que va en beneficio de toda la sociedad”, concluye otro agente.

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